Basta con la apreciación ciudadana sobre la inseguridad que priva en pueblos y ciudades de la entidad veracruzana para concluir que Veracruz vive tiempos difíciles. Si alguien pretendiera ponerlo en tela de duda lo remitimos al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), cuyos datos duros informan que entre marzo y octubre del año en curso 698 personas han fallecido por causas violentas, aunque el año pasado fueron 811. No hay medio de comunicación en Veracruz que no informe de manera cotidiana la ocurrencia de un homicidio, levantón o secuestro, lo mismo en Córdoba que en Veracruz, en Coatzacoalcos que en Boca del Río, es la medida de que el actual gobierno cerró sus puertas en números rojos, lo cual conforma un legado bastante oneroso para Cuitláhuac García, quien entrará al relevo el 1 de diciembre próximo frente a un panorama bastante sombrío.