La renuncia de Gonzalo Morgado Huesca al Partido Revolucionario Institucional para, según se afirma, enfilarse para fundar un nuevo partido político, despierta el interés sobre la utilidad que reportaría a la entidad veracruzana una organización partidista encabezada por quienes de alguna manera fueron protagonistas de un régimen en decadencia. Sin embargo, es preocupante cuando empieza a ventilarse los nombres de quienes son los coadjutores de Morgado en esa aventura, pues ciertamente no pasarían la prueba en un nuevo régimen cuya prioridad consiste en darle jaque mate a la corrupción. Pero, el marco normativo permite a todo ciudadano mexicano organizarse para participar en política, hasta fundar un partido, queda al arbitrio de la ciudadanía aceptar o rechazar la convocatoria,