Mal y de malas, el Presidente Enrique Peña Nieto, cuando el poderoso capo apodado “El Rey” Zambada, hermano nada menos que de quien El Chapo Guzmán dice que es su jefe, Ismael, “El Mayo” Zambada, asevera, y así lo testificará en autos, que la organización criminal el Cártel de Sinaloa hizo importantes pagos en millones de dólares a funcionarios de todos los niveles para que toleraran sus actividades criminales.

De manera muy prominente, ha mencionado sobornos por 6 millones de dólares al Presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Esta declaración, anticipada por su abogado, será detallada en breve por el propio “Rey”, en lo que constituye un vuelco espectacular, nunca antes visto en la Historia nacional, de que un Presidente a punto de concluir su gestión sea indiciado como criminal en una corte extranjera.

Sabiendo cómo se las gastan los vecinos, no resulta remoto considerar que en breve Estados Unidos otorgará a Enrique la calidad de delincuente, agravada por su elevada posición política, y que buscará someterlo a proceso.

Eso, y la pérdida total del poder político del priista, anticipan fenómenos jamás contemplados en la vida nacional.