Cuerpos policiales poco confiables obligaron a Calderón y a Peña Nieto a acudir a las fuerzas armadas para combatir la delincuencia; y ese fue uno de los motivos por los cuales López Obrador abandonó la propuesta de regresar inmediatamente a sus respectivos cuarteles al Ejército y la Marina. El diagnóstico lo dice todo: “1 de cada 10 policías (estatales y municipales) sigue en activo pese a haber reprobado las pruebas de control de confianza, y la cuarta parte de todos los agentes necesitan ser evaluados nuevamente pues sus certificados ya caducaron” (SESNSP). “… 30 mil de los más de 300 mil policías en activo debería ser dado de baja por reprobar el proceso de evaluación…”. De 334 mil 688 policías preventivos, estatales y municipales solo 255 mil 632 presentaron y aprobaron los exámenes de control de confianza. Estos números reflejan elocuentemente la desconfianza en su desempeño visto desde la apreciación ciudadana, y cómo no desconfiar si 28 mil 968 elementos reprobaron el proceso y están en activo. Policía-ciudadano-delincuentes, tal es la dramática situación que ahora vivimos.