La nostalgia habrá invadido a los diputados priistas durante la ceremonia de arranque de los trabajos de la LXV legislatura local, al evocar los tiempos de cuando el PRI señoreaba en ese escenario, amo y señor de las consignas tiradas desde el Poder Ejecutivo. Pero la elección de julio pasado postró al PRI, que solo pudo obtener tres posiciones en el Congreso, dura lección que pondrá a prueba la capacidad de recuperación del otrora hegemónico partido. Pero es obvio que la composición pírrica de esa bancada difícilmente podrá hacer “que las cosas se hagan o que se detengan”, como asegura Américo Zúñiga, aunque tal vez se refiera a la suma de votos priistas a un propósito de MORENA que requiera de mayoría calificada, entonces, solo así, tal vez. Si no, no, como diría el gallego.