Pudiera ser cuestión de semántica calificar como “división” la reñida competencia por la jefatura de la Junta de Coordinación Política del Congreso local entre diputados de MORENA, pues los antecedentes confirman que tal ha sucedido en otras legislaturas con diferente signo partidista cuando se tiene la mayoría de diputados, así fue con el PRI, e igual con el PAN. Aquí el detalle radica en la tardanza de esa designación, cuando la premura lo exhibe, pudiendo haberla realizado con semanas de anticipación. Sin embargo, tampoco es posible ocultar la inapropiada circunstancia en que la pluralidad de mandos coloca al gobernador electo, a cuyo cargo debe estar ese nombramiento, formalidades “democráticas” aparte.