De profesión, maestra de educación pública; con tres hijos y siete nietos en Estados Unidos, la profesora Noralí Robles Hernández viaja en la caravana de migrantes de Honduras no solo con el objetivo de llegar a Norteamerica, si no unirse a las redes de mujeres que buscan a sus hijos desaparecidos como es su caso, en que desde hace siete años recorre la República Mexicana ya sea por las vías de tren, en vagones o casas de migrantes con la esperanza de encontrar a su hijo Cristrian Ramón.

Noralí Robles fue entrevistada a su paso por Sayula de Alemán, con la caravana de Migrantes hondureños que estuvo el viernes y sábado en esa villa.

Su hijo, Cristian Ramón Robles Hernández desapareció hace ocho años, tres días antes de que se descubriera la primera masacre de San Fernando Tamaulipas, en que 72 centroamericanos fueron localizados sin vida en una vivienda.

La profesora asegura que su hijo está entre esos cuerpos pero nadie ha podido darle una respuesta a su búsqueda.

El último contacto que tuvo con él fue precisamente el 24 de agosto del 2010, días antes del descubrimiento del homicidio masivo de los 72 migrantes que a la fecha, se han reconocido solo 50 de ellos, 21 hondureños, 14 salvadoreños, 10 guatemaltecos, un ecuatoriano y cuatro brasileños.

Así la profesora viaja con la esperanza de localizar a su hijo entre los viajeros y a la vez, cuidando a otro hijo suyo, profesor, de 38 años de edad que también intenta alcanzar el país norteamericano por segunda vez, pues allá, en los Estados Unidos Mexicanos, tiene 7 hijos de nacionalidad americana, de los cuales fue separado hace un año, en que fue deportado a Honduras.

Lo mismo ocurrió con Noralí Robles, hace un año, fue detenida en Estados Unidos cuando cruzaba la frontera con su hijo, que actualmente es de 18 años de edad, mismos que cumplió estando detenido en un concejo tutelar para menores migrantes. Ella fue deportaba y separada de su descendiente, quien actualmente permanece en ese país junto a otros dos hermanos suyos, un ciudadano norteamericano, hijo de un concubinato que ella tuvo con un mexicano del que ahora está separada y un pastor evangélico que en su labor misionera, se encuentra allá.

Pero el objetivo mayor de Noralí es encontrar a su hijo.

“Saber si el mundo puede ver que yo tengo un gran dolor a raíz de la perdida de mi hijo. Ya que ni Honduras ni un país ha puesto atención al sufrimiento que yo tengo de haber perdido a un hijo” expresa.

Ella viaja ilegalmente por el país mexicano, y así ha cruzado Salvador y Guatemala. No necesita alimentos, ni pedir dinero para continuar el viaje, pero no dejará a la caravana porque tiene la esperanza de que en el trayecto, pueda encontrar a su hijo desaparecido. Sus hijos que viven en Estados Unidos le financian la aventura.

“No tengo permiso, yo mismo me he hecho el permiso, la propia abogada, el portavoz para saber y encontrar a mi hijo. No tengo ningún apoyo, de ningún país, nada mas me dicen ve acá, ve allá, nada más me interrogan y no me dicen nada” afirma, señalando que ha presentado denuncias en Tapachula, Chiapas, pues en Ixtepec, Oaxaca, en la casa del migrante de la agrupación Hermanos en el camino, está una foto de Cristian Ramón, como testigo de su paso por ese lugar.

Igualmente ha denunciado en el Estado de Tamaulipas, pues fue ahí, donde el 24 de agosto del 2010, tuvo su último contacto con él. Días después, se supo lo de la tragedia de San Fernando, la primera de dos masacres registradas en esa entidad entre el 2010 y el 2011.

“Soy una migrante igual, yo igual con ellos, estoy sufriendo con ellos.

Yo antes me subía a los trenes, he hecho un recorrido en México de siete años, he subido a los trenes, casas de migrantes, vías de tren” asegura.

Acayucan- 2018-11-0413:39:53- Santos López Celdo/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO