La moneda nacional inició la semana nuevamente con presiones alcistas al presentar una depreciación superior a 1.0%, explicado por el incremento en la aversión al riesgo a nivel global, tras las pérdidas registradas en el mercado de capitales.

La moneda mexicana también reaccionó a la caída del precio del petróleo. El crudo referencial de Estados Unidos, West Texas Intermediate (WTI), registró un retroceso de 6.59% a 53.43 dólares por barril.

El Brent del mar del Norte reportó un ajuste a la baja de 6.38% a 62.53 dólares por barril y la mezcla mexicana, una contracción de 4.47% a 57.6 dólares por barril.

El mercado cambios se encuentra nervioso ante la noticia de que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador planea llevar a votación asuntos relacionados con las finanzas públicas, lo que elevaría el riesgo de un ajuste a la baja de la calificación crediticia de México y elevaría la prima de riesgo solicitada por los inversionistas extranjeros.

El tipo de cambio peso-dólar hacia el cierre de las operaciones concluyó en un precio de 20.4245 pesos por billete verde en operaciones interbancarias a la venta, frente a las últimas transacciones de la jornada anterior (20.0975 pesos), representó una pérdida de valor de 1.63%, equivalente a una caída de 32.70 centavos.

En el mercado electrónico, a las 7 de la noche, la paridad peso-dólar registró un precio de 20.3815 pesos por dólar, con respecto al cierre previo (20.4245 pesos), significó una ligera recuperación de 0.21 por ciento.

El analista económico senior de CIBanco James Salazar comentó que el tipo de cambio peso-dólar está reaccionando a eventos tanto internos como externos, con pronóstico de llevar las cotizaciones por arriba de 20.50 pesos en los siguientes días.

El especialista dijo que en la parte interna hay factores relacionados con el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019, pues hay inquietud sobre el aumento del déficit gubernamental y las presiones inflacionarias.

James Salazar agregó que, en la parte externa, la divisa mexicana está reaccionando al aumento de la mayor aversión al riesgo a nivel global, derivado básicamente de la continuación de la guerra comercial entre EU y China, la caída del precio de petróleo y la perspectiva de una mayor fortaleza del dólar estadounidense en el mercado de divisas internacional.

Con información de ElEconomista