No se advierte por ningún lado un punto en el cual pudiera “colarse” la posibilidad de un acuerdo armónico entre quienes actualmente gobiernan y el equipo entrante en el gobierno veracruzano; es obvia la inquina entre ambas partes, y es fácilmente perceptible que a una acción deviene una reacción de igual o mayor grado de hostilidad: si se amenaza de denunciar a los diputados de MORENA por sedición, se escuchan vitriólicas advertencias contra el Fiscal General. Pero no olvidemos que presenciamos un cambio de gobierno, y acaso de régimen, protagonizado por fuerzas adversas que han manifestado sus diferencias con singular rispidez, pero así sucede cuando las visiones son radicalmente opuestas y que finalmente quienes lo decidieron, una abrumadora mayoría de votantes a favor de MORENA, podrán comprobar a través de los resultados si fue o no acertada la elección. Aunque el deseo generalizado es que todo resulte para bien de México y de Veracruz.