AL PIE DE LA LETRA
Raymundo Jiménez

A mediados de abril de 2016, en plena sucesión gubernamental de Veracruz, el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, fue invitado a un seminario organizado por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, donde el político sonorense fue cuestionado por un alumno del ITAM sobre la posición de su partido en torno a la corrupción.

Sin mencionarlos por su nombre, Beltrones respondió que el PRI contaba con un candidato a gobernador de Veracruz, Héctor Yunes Landa, que resultaba más limpio que el del PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares.

“El PAN y el PRD postularon un candidato que tiene un negro historial pasando por muchas cosas. En verdad que cuando los escucho que ellos traen el mejor candidato… ¡será para robarse hasta lo poco que quedó!, pero en fin”, comentó irónico.

Las palabras del ex gobernador de Sonora se recuerdan justamente ahora, dos años después, cuando está por concluir la administración de Yunes Linares y comienzan a trascender los primeros casos de los desvíos y saqueo de la camarilla yunista.

Los próximos funcionarios del nuevo gobierno, por ejemplo, han prometido investigar en la Secretaría de Seguridad Pública el alto costo de las videocámaras, que se estima en 1,200 millones de pesos. A la Secretaría de Salud la han señalado de estar licitando de última hora un contrato amañado por 200 millones de pesos para una de sus empresas favoritas.

Pero en el sector educativo, a cargo de Enrique Pérez Rodríguez, titular de la SEV –quien desde que fue director federal de reclusorios de alta seguridad ganó fama de despistado, pues en enero de 2001 se le fugó Joaquín “El Chapo” Guzmán por la puerta principal del penal de Puente Grande, Jalisco– ha trascendido también una serie de trastupijes.

La semana pasada, verbigracia, empleados del Instituto Veracruzano para la Educación de los Adultos (IVEA), acusaron a la directora Shiara Tienda Haces no sólo del presunto desvío de fondos federales para viajes y uso personal, sino también de haberlos obligado a trabajar en la campaña del candidato del PAN a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Márquez, en la zona norte del estado. Además la señalaron de mantener a supuestos “aviadores” en la nómina de esa institución.

En el Instituto Veracruzano de Cultura (IVEC), que aparentemente dirige Enrique Manuel Márquez Almazán –un músico muy cercano a la familia Yunes Márquez, graduado de la Universidad de Harvard y quien en 2005 saltó a la fama por ser el único violinista mexicano que ha debutado en Carnegie Hall, en Nueva York–, está por reventar tremendo escándalo también por la presumible malversación de recursos federales.

Este caso sorprende, ya que en la transición de 2016 Márquez Almazán denunció en su momento a la administración del ex gobernador Javier Duarte por un presunto desvío de 94 millones de pesos en el IVEC.

Sin embargo, en su gestión que está por concluir, al violinista podrían fincársele responsabilidades debido a presuntas irregularidades detectadas en el programa denominado Comunicación Digital, para el cual la Secretaría de Cultura del gobierno federal aportó 500 mil pesos para comprar equipo técnico y contratar personal en septiembre de este año.

Según nos cuentan empleados del IVEC que por obvias razones nos piden mantenerlos en el anonimato, la encargada de operar todos los recursos de este programa fue Montserrat Alanís Couturier, asesora del director Enrique Márquez.

A ella le encomendaron comprar cámaras, computadoras, cables, módems, etcétera, sin trasparentar costos ni proveedores.

Pero nos comentan que apenas se lograron hacer un par de transmisiones sin éxito ya que fueron vistas por menos de ¡cinco cibernautas!, y que a finales de septiembre, durante una transmisión en el Ágora de la Ciudad, se perdió parte del equipo que estaba en resguardo de Alanís Couturier. Hasta el día de hoy, pese a las cámaras de vigilancia que existen en el Ágora y a que eran pocas las personas que tenían acceso al equipo, se desconoce el paradero de estos recursos del IVEC.

Monserrat Alanís, ex jefa de Proyectos Especiales del Instituto, es muy cercana también a los hijos del gobernador Yunes Linares. Por eso, nos aseguran, Enrique Márquez estaba por crearle a Alanís la Subdirección de Programación de Contenidos que sustituiría a la Subdirección de Planeación, Seguimiento y Evaluación. Sin embargo, ante la sorpresa de los empleados, nombró a Bertha Lidia Medina Alfonso, quien ya fungía como subdirectora de esa misma área.

Ahora, con el cambio de gobierno, se rumora que estaría por llegar a ocupar esa Subdirección de Planeación, Marco Darío García Franco.

A ver cómo les va.