Durante la “Mesa de Análisis Legislativo sobre la Ley General de Salud y su relación con los suplementos herbales”, diputados, investigadores, productores y funcionarios coincidieron en la necesidad de actualizar la regulación en la fabricación de estos productos: garantizar alta calidad, contenidos seguros y confiables, y aprovechar el potencial de la medicina tradicional para recuperar la salud.

 

La presidenta de la Comisión de Salud, diputada Miroslava Sánchez Galván (Morena), afirmó que este sector es prioritario en México y para el próximo gobierno federal.

 

En el nuevo proyecto de salud nacional, la herbolaria y la medicina tradicional serán muy importantes para alcanzar el objetivo de tener un pueblo saludable, aseguró.

 

Celebró que los diversos sectores involucrados presenten propuestas para legislar, y se ofrezcan a la población otras formas de tratamientos y terapéuticas para que recupere la salud, a partir del autocuidado y prevención.

 

El diputado del PRI, Héctor Yunes Landa, organizador de la mesa de análisis efectuada en San Lázaro, resaltó que es prioritario revisar la regulación de la herbolaria en las leyes y reglamentos en vinculación con las políticas farmacéuticas existentes. Planteó tres rutas para atender al sector: investigación, regulación y legislación.

 

“Es momento de proponer las mejoras regulatorias requeridas para que avance la elaboración de productos herbales y suplementos alimenticios que permitan elevar su calidad, potencial de comercialización y establecer estándares científicos necesarios para incorporarlos en el Sistema Nacional de Salud”.

 

Propuso instalar de manera permanente esta mesa de análisis para definir una reforma a la Ley General de Salud, evaluar la problemática del sector y contribuir a fortalecer el esfuerzo legislativo, gubernamental, científico, industrial y comercial.

 

Ante este reto, aseguró: “las diputadas y diputados no traemos ninguna bandera partidista; el objetivo es que legisladores de todos los partidos políticos participen y contribuyan a garantizar la salud de los mexicanos, por lo que el cambio de gobierno federal no debe impactar este propósito. Tenemos que hacer el mayor esfuerzo de coincidencia y consenso, ya que la salud es lo que puede unirnos”.

 

El uso de estos recursos debe verse como una oportunidad para abrir nuevas alternativas en el cuidado de la salud de la población, sin que impliquen más riesgos que la industria farmacéutica debe enfrentar, precisó.

 

Rocío Alatorre Eden-Wynter, comisionada de Evidencia y Manejo de Riesgos en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), resaltó que el tema toral de la regulación es demostrar que los productos herbolarios son seguros, para aprovechar el gran potencial de la medicina tradicional, que cuenta entre 4 a 5 mil plantas susceptibles de utilizarse.

 

Refirió el vacío jurídico entre las definiciones de suplemento alimenticio y remedio herbolario, para crear reglas claras que ordenen el quehacer de toda la cadena productiva, garanticen que los artículos hechos a base de hierbas son mejores y seguros, a fin de superar el círculo vicioso y pasar a uno virtuoso, y México desarrolle en poco tiempo, ese potencial.

 

En la Ley General de Salud, se requiere incluir diversas figuras y definiciones en torno a los artículos y remedios herbales para uso médico, cosmético y alimenticio. “Necesitamos transitar de una figura muy cerrada que es el suplemento alimenticio a otras que tengan más potencial e incluya a todo el sector”.

 

Se tiene, reconoció, una legislación sanitaria compleja, incompleta y desactualizada porque no identifica las modalidades de los participantes ni sus facultades.

 

Existe un reglamento muy restrictivo que prohíbe que se utilicen en la fabricación de suplementos alimenticios, lo que ha provocado la comercialización de artículos que no garantizan que sean seguros en el mercado, colocando al consumidor en vulnerabilidad.

 

“Hemos decomisado toneladas de productos con plantas que no se fabricaron de manera segura, y que no sólo no llevan un beneficio, sino que potencialmente tienen un riesgo. El debate es cuáles son las normas que se deben emitir y acuerdos de plantas”.

 

El país tiene una gran riqueza en este ámbito que si no la sabemos utilizar de manera apropiada se puede perder, patentar por investigadores extranjeros y llevarse a otros países como ya ha sucedido.

 

El propósito es “garantizar que el consumidor compre un artículo seguro, que no le va a hacer ningún daño, porque está elaborado con la planta que se dice que es, y con la concentración y dosis adecuada”. El gran salto cuántico es que a partir de la química y la ciencia se constate que un producto herbolario es seguro o no.

 

Divaj Díaz del Castillo Domínguez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Específica de Productos Herbales (Canaherb), propuso construir un reglamento claro que impulse el desarrollo del sector, porque existen miles de productores dispuestos a trabajar, pero sufren de bajos precios, falta de apoyos, excesivas normas y trabas, además malos canales comerciales.

 

Muchos productores son mujeres dedicadas a plantar, cosechar y macerar las hierbas, que por cuestión de género son excluidas.

 

El químico Gregorio Grajeda, director del Colegio Encino de Educación Universitaria en Modelos Alternativos, subrayó que el marco regulatorio debe ajustarse a la realidad económica y social de los productores indígenas. Regular la fabricación de estos productos no es la solución, sino fomentar de manera integral la actividad, y eliminar acciones persecutorias como ha sucedido en la última década.

 

Miguel Ángel Gutiérrez Domínguez, investigador herbolario de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, pidió vincular a los médicos tradicionales con los alópatas y la academia, para diseñar un plan de salud que apoye a la población, como sucede en Puebla con 16 hospitales que conjuntan el uso de hierbas. Potencial que debe aprovecharse, ya que el 62 por ciento de los mexicanos usan servicios o productos de la medicina alternativa.