Ciudad de México- 2018-11-2211:13:29- Proceso

 

En medio de la tensión fronteriza por el avance de la caravana de migrantes centroamericanos que ya llegó a Tijuana, ciudad mexicana vecina a Estados Unidos- para solicitar asilo en territorio estadounidense con el fin de lograr el “sueño americano” y escapar de la violencia, el Presidente Donald Trump ordenó que 5.800 soldados que estaban desplegados en California, Arizona y Texas se movilicen a la frontera sur para “usar la fuerza” en la protección de agentes de Aduana y Protección Fronteriza.

 

El secretario de Defensa, Jim Mattis señaló que estaba revisando la orden que la Casa Blanca emitió la noche del martes que está firmada por el jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly y no por el mandatario. Además, Mattis sostuvo que las tropas están autorizadas a “mostrar o usar la fuerza (incluida la fuerza letal cuando sea necesario), control de multitudes, detención temporal o búsqueda superficial” para proteger a los agentes federales que trabajan en la frontera. En una declaración previa, el Presidente Trump que ahora está de vacaciones por Acción de Gracias en un resort en Palm Beach, Florida- dijo que los soldados podrían disparar si los inmigrantes lanzaban piedras en la frontera, pero después señaló que debían ser detenidos.

 

“No es una preocupación irrazonable por parte del Presidente que tengamos que respaldar a la Patrulla Fronteriza”, sostuvo Mattis, en relación a las recientes discusiones con autoridades mexicanas por los controles migratorios y el arribo de la caravana de centroamericanos, en su mayoría hondureños. Mattis añadió que el personal militar en su mayoría “no lleva armas de fuego” y que para su protección usarían “escudos y bastones” y “equipos antidisturbios”. Además, agregó que los militares han estado realizando funciones como construir barreras y transportar a los agentes fronterizos.

 

La decisión de la Casa Blanca ocurre después que el mandatario estadounidense señaló que los migrantes que intentaran pedir asilo en EE.UU. son “una amenaza para la seguridad nacional”. De esta manera, el plan “Permanecer en México” modifica el anterior protocolo que evitaba la deportación inmediata de los inmigrantes que solicitaban asilo, tras declarar que temen regresar a sus países, en su mayoría los migrantes del Triángulo del Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras. Esto les permitía mantenerse en territorio estadounidense hasta la audiencia con un juez de inmigración.

 

Desde ahora los centroamericanos deberán permanecer en México mientras sus solicitudes de asilo se procesen bajo las nuevas medidas de la administración de Trump. Según documentos del Departamento de Seguridad Nacional y publicados por el diario The Washington Post, los solicitantes de asilo no podrán establecer un “temor  razonable” o una persecución en México en Tijuana se han llevado a cabo protestas contra los inmigrantes y actos violentos que exigen que regresen a su país- para quedarse en territorio estadounidense a la espera de sus documentos.

 

La orden de movilizar a las tropas preocupó a los demócratas que sostienen que es un “truco político” y a las organizaciones de derechos humanos les preocupa que pueda violar la Ley federal Posse Comitatus, que tiene 140 años y que prohíbe que fuerzas estadounidenses participen en la aplicación de la ley dentro del territorio nacional. Ante esto, Mattis en la conferencia de prensa de anoche dijo que “no estamos haciendo cumplir la ley” y que los militares “no tendrán autoridad para arrestar”, sino que podían “custodiar a las personas por un corto tiempo”.

 

Según el diario The Washington Post, el subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Hogan Gidley, dijo que la nueva orden “garantiza que el Departamento de Defensa pueda intervenir para proteger a quienes nos protegen”. Mattis señaló que no está claro si la “misión fronteriza” se extenderá más allá del 15 de diciembre o si requerirá el envío de tropas adicionales a la frontera.

 

El despliegue del personal militar tiene un costo de US$ 72 millones, lo que se suma a los US$ 103 millones que el Pentágono gastó al desplegar a la Guardia Nacional a la frontera entre el 10 de abril y el 30 de septiembre y a los US$ 308 millones que se espera cueste el envío de Guardia Nacional de octubre hasta fines de septiembre de 2019. Según el Post, en total, el gobierno de Donald Trump gastaría más de US$ 483 millones en esta materia.

 

 

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