El dos veces gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Ribero, guarda en su trayectoria política singulares antecedentes: en 1995 llega al gobierno de Guerrero en sustitución del gobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien no pudo sostenerse en el cargo tras la masacre en el vado de Aguas Blancas, del municipio de Coyuca de Benítez; años más tarde, en 2011 como candidato del PRD gana la elección para gobernador, pero en 2014 se vio obligado a abandonar el cargo obligado debido a la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Con esos antecedentes debe reconocerse el optimismo del exgobernador, porque a pesar de las condiciones deplorables del PRD piensa que a éste partido aún le queda cuerda, aunque reconoce que “está en la encrucijada, cambia o se extingue”… “el problema no es el nombre sino la forma de hacer política” … pues sus tradicionales “gerentes” (¿Los Chuchos?) “aún no se dan cuenta de la necesidad urgente de extinguir las corrientes que solo han servido para dividir al partido”. Esto forma parte de la lucha en el PRD por sobrevivir en el diagrama partidista de México.