Si por sus declaraciones fuera, quienes han estado sujetos a juicio y recluidos en el Penal de Pacho Viejo resultarían inocentes, víctimas de amenazas, de golpizas, de tortura e injustamente retenidos en ese reclusorio. Según ellos, nada de cuanto se les acusa es cierto, la fortuna inmobiliaria de que son propietarios tiene origen en la generación espontánea, los ilícitos que se les imputan son infames inventos, su encarcelamiento se debe a venganza política y en esa lógica lucharán por “limpiar sus nombres”, hasta que la autoridad les conceda el “usted disculpe”. Más kafkiano, ni Kafka.