Del muro de Juan José Llanes Gil del Ángel

Apenas hace unos días, el Presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, José Manuel Pozos Castro, afirmaba que para la selección de los nuevos magistrados del Poder Judicial, imperarían “trayectoria, aptitudes, preparación académica, experiencia en la materia jurisdiccional y honestidad en su actuación”.

Y hoy, Américo Zúñiga Martínez se despide de la presidencia del PRI de Veracruz, y se cuela a la opinión pública su pretensión de ocupar una de las 12 magistraturas. Quizás, a su parecer, tiene los méritos a los que se refirió Pozos.

Con independencia de que el ex alcalde de Xalapa tiene de jurista lo que Duarte de honesto, la propuesta tendría que emanar -al margen del circo que se armó en el Congreso- del Gobernador del Estado.

Dócil ante el yuneslinarismo (a pesar de ser oposición), si el -hasta hoy- presidente del PRI en el Estado, arriba al Palacio de Justicia, quedará derruida la versión del nuevo régimen, de que únicamente con base en el “mérito” se definiría quién debe ser magistrado.

Sólo la existencia de compromisos políticos -incomprensibles- explicarían eso.