El título de una de las novelas más laureadas de Luis Spota, cronista de la vida política del México del siglo XX: “Más cornadas da el hambre”, es aplicable al caso de Hipólito Rodríguez porque, después de un año de cornadas políticas propinadas por una realidad para él desconocida y para enfrentarla no esta (ba) preparado, ha rectificado el camino. Desanda aquel desatino de declarar que reclutó colaboradores de fuera porque aquí no encontró el talento requerído para su presuntuosa administración. Ya le cayó el veinte y acaba de nombrar colaboradores hechos en casa, como Juan Vergel, que seguramente rendirán buenos resultados porque saben mover el abanico, siempre y cuando atienda sus asesorías.