Política

Por: Mario Mijares

 

Don Carlos Payán Velver, recibió del Senado de la República, la Medalla de Honor Belisario Domínguez, y tuvo como invitado de honor al presidente Andrés Manuel López Obrador.

En el momento que un hombre que ha luchado toda su vida, por una patria libre, en contra de tantos canallas, y se le quiebra la voz, demuestra una gran sensibilidad y coraje. En ese preciso momento, mi alma se estremeció, y recordé a mi padre Manuel Mijares Ramírez,  al Dr. Luis Javier Garrido a Jorge Saldaña, y tanto luchadores más, que les hubiera gustado, tal como lo expresó Carlos Payan en su discurso, el ver a Andrés Manuel López Obrador, como Presidente de la República.

Quizás la mayoría de los que nacimos, dentro del curso y posterior de la segunda Guerra Mundial, tenemos una formación política práctica, pero es una praxis arquitectónica, en donde, aprendimos a conocer la causa, pero también el fin a que tiende cada actividad en la vida. Pocas veces especulamos, el discurso de payan lo demuestra, en cada párrafo, y me hizo conmover cuando señaló:

Me disculpo de entrada por este tono catastrofista. Utilizo esa palabra, catástrofe, para no caer en el adjetivo “apocalíptico”, un término de carácter bíblico que suena mal en boca de un ateo irredento como lo soy, y que sin embargo podría ser pertinente.

Al finalizar su discurso compartí en el Facebook, lo que se me vino a la memoria sin más, y fue: “Las puertas de las tinieblas se han abierto y los horrores de los pueblos galopan sobre los jinetes del Apocalipsis”, confieso que no me acordé del autor, hoy lo trate de buscar pero me da Fausto, espero no equivocarme. Después de una meditación larga del acto protocolario y del mismo discurso, pasé una noche intranquila, me sonaban los oídos aquello de:

La tercera bestia de rabia y sangre es el regreso del fascismo. Hay quienes llaman neofascismo, protofascismo o ultraderecha a este fenómeno que renace con alevosía en las cuatro esquinas del planeta. Yo, por mi parte, prefiero dejar a un lado prefijos y eufemismos y llamarlo por su nombre puro y duro: fascismo.”

En una aproximación semántica, recordé las constantes participaciones prosaicas e irracionales, por parte de los panistas principalmente, aunque seguidas de priistas y perredistas, dentro del Congreso, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Donde sus acciones están encaminadas a la violencia a la coacción, que sin duda, son efectos de tener y a la vez perder una vida de negocios privados y públicos, pero ahora alejada de la realidad en la que viven los mexicanos después del primero de julio. Por tanto las incongruencias de todos ellos se mueven de facto, en varios niveles, quizás por ello, a todas estas acciones del panismo se les ha dado el nombre de neofascistas pero como señala Don Carlos, ¡Fascistas!

El siguiente párrafo del discurso tal vez aclare más lo del neofascismo, se los dejo y finalizo mi texto, recordando a los grandes luchadores y admirando a los jóvenes actuales de MORENA, que lograron mantenerse en la lucha. Sólo deseo que jamás se contaminen, de los muchos arribistas que han llegado. Y cito al gran Carlos Payan:

El caldo de cultivo que le sirve al fenómeno de radicalización hacia la extrema derecha es la circunstancia de que las políticas neoliberales han ensanchado de manera brutal el abismo entre una minoría de ricos y una inmensa mayoría de pobres.