Aprovechando la confusión de la jerga jurídica, pero además contribuyendo a la revoltura de las aguas, el fiscal Jorge Winckler ha intentado hacer creer que la libertad de los duartistas es producto de negociaciones extrajudiciales de ellos con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez. El objetivo es claro, en el sentido de causar una percepción negativa de la sociedad hacia el nuevo régimen, por supuestamente favorecer a los “enemigos del pueblo”.

Este viernes sale de la cárcel César del Ángel Fuentes, no encausado por ser parte del gabinete duartista, sino por antiguas rivalidades con el anterior gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, lo que derivó en una ruda manifestación de la agrupación de los 400 Pueblos antes de que el choleño tomara posesión de la gubernatura. Apenas tomando posesión, Yunes ordenó que su enemigo fuera encarcelado acusado de terrorismo.

Sólo que en este caso, el señor Winckler no podrá afirmar que el responsable de la salida de César es Cuitláhuac, sino que es él, el propio fiscal quien propició la excarcelación. Esta iba a ocurrir tarde o temprano de manera irremediable, pero él la aceleró.

La razón es muy simple: el fiscal no apeló al amparo que le fue concedido al señor Del Ángel, lo que causó la casi inmediata ejecutoria de aquel instrumento legal.

¿Por qué no quiso apelar la Fiscalía? ¿De antemano vio perdido el caso ante el exceso de la medida cautelar de prisión preventiva? ¿Fue tanta su ineptitud profesional que no se percató que podía plantear el recurso de revisión? ¿O quiso que César saliera libre para volver a culpar a Morena?

Veremos qué declara, si es que se atreve a dar la cara.