Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra

¿Qué fue lo que pasó el miércoles con el diputado local Juan Carlos Molina Palacios? ¿Por qué presentó su renuncia a la fracción del PRI para irse como independiente?

Ese día, el también líder estatal de la CNC y criador de ganado de alto registro, desayunó con unos amigos y el tema de sobremesa fue “Veracruz”, un imponente toro Beefmaster de su propiedad, galardonado a nivel internacional y que competía en Estados Unidos por el título de Gran Campeón del Mundo.

Hasta ahí todo iba bien, lo que vino después son conjeturas, pero muy apegadas a la verdad.

Se dice que miembros de su partido entre los que se cuentan un diputado federal y los legisladores locales Erika Ayala y Jorge Salinas, habrían ido a contarle una sarta de embustes a la lideresa nacional Claudia Ruiz Massieu que lo dejaban mal parado.

Comprobada la intriga, Juan Carlos envió al presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Juan Gómez Cazarín, una misiva de apenas un párrafo donde le notifica su decisión de renunciar al Grupo Legislativo del tricolor.

Eso fue todo, pero más que suficiente para acalambrar al PRI.

A partir de la carta se cruzaron telefonazos entre el PRI estatal con el nacional. Erika estaba desesperada, y es que al quedarse con sólo dos diputados, su partido perdía en automático el derecho a pertenecer a la JUCOPO.

Eso se arregló cuando le pidieron a la diputada del PVEM, Andrea Yunes que se pasara a la fracción del PRI para que el partido siguiera respirando ahora como fracción mixta.

Mientras Juan Carlos estampaba su firma en la carta, dijo al referirse a los intrigantes “qué cochinos son”. Más tarde manifestó que su decisión de ser independiente la tomó porque “más vale solo”, pero aclaró que no se va del PRI.

Este jueves el líder tricolor Américo Zúñiga Martínez lo visitó en su oficina; platicaron 15 minutos y salieron de aparente buen humor. Pero Américo sabe que Juan Carlos puede irse y no se iría solo. Quizá en otros tiempos no sólo hubiera sido expulsado del partido, sino que a estas horas la CNC tendría otro líder. Pero esos tiempos se acabaron el primero de julio.

En la actualidad el PRI sabe que debe cuidar a sus militantes y tener con ellos coordinación y comunicación; cercanía y atención, como dijo el propio Américo. Dejar ir al cuenqueño sería ponerse una pistola en la sien… y jalar el gatillo.

Sin duda por eso Américo fue muy puntual al manifestar que el cenecista “no deja su militancia tricolor”.

Juan Carlos por su parte no parece sudar ni acalorarse. Da la impresión de que le importa un pito si lo expulsan o no del PRI. Él anda en lo suyo; haciendo efectivos los programas de la CNC en personas de escasos recursos con los que ha cubierto la totalidad de los municipios de la Cuenca y varios del sur de la entidad.

¿A qué juega? ¿Cuál es su plan? Sólo él lo sabe. Pero sabe además que tiene adeptos en la mitad del territorio veracruzano; que hay priistas que lo quieren como su líder; que Morena y el PAN le coquetean y que en la cúpula nacional del tricolor ahora sí lo están volteando a ver.

El miércoles 12 de diciembre fue un día redondo para el ahora diputado independiente. Primero acalambró al PRI y más tarde supo que tras competir contra mil ejemplares de 16 razas que representaron a 74 naciones, su imponente toro “Veracruz” fue reconocido por la Asociación Mundial de Criadores de Ganado Beefmaster, como el Gran Campeón del Mundo. Y el triunfo de “Veracruz” lo tiene lo que le sigue a feliz.

bernardogup@nullhotmail.com