Entretenidos por el jolgorio decembrino, a la espera del aguinaldo para eventualmente disfrutarlo y acariciarlo para inmediatamente gastarlo, pendientes de cómo le iría a las Chivas del Guadalajara en el torneo de clubes y si, al fin, Cruz Azul sería campeón, tensos por conocer el contenido del presupuesto federal 2019, lel arranque del Tren Maya y la Refinería “del ganso”, los mexicanos apenas desviamos la atención del gravísimo problema de inseguridad pública que padecemos. Pero, como en Veracruz, no podemos exigir cambios drásticos en los registros de la criminalidad porque este gobierno está en sus inicios, aunque, eso sí, al menos desear, que veamos los signos del cambio, hasta ahora totalmente inadvertidos mientras la delincuencia retoza en todo su esplendor