Ya están fuera del reclusorio, ya conocieron la amarga realidad del cautiverio, todos cuentan con fortuna cuyo origen es de todos conocido, ¿quién de ellos querrá volver a Pacho Viejo? Es conveniente se aclaren las causas de la salida en masa de los cómplices de Duarte, y si hubiere un culpable de este descomunal aviso de impunidad que se aplique el rigor de la ley, mientras, le corresponde al gobierno garantizar que ninguno de los ex reclusos se fugue, en lo cual no debe haber pretextos porque de otra manera la decepción pública se agigantará. En tanto esto no se aclare, el tema seguirá alimentando toda suerte de especulaciones, en las que ni la fiscalía de Winckler ni el gobierno entrante salen bien librados; por supuesto, el gobernador Cuitláhuac García debe ser el primer interesado en aclarar este bochornoso embrollo.