De las actividades del hombre la política resulta ser una de las más estigmatizadas, es “sucia”, se dice por doquier. Sin embargo, en esencia, la Política conlleva el inherente propósito de hacer el bien, su propósito ontológico es allegar mejores condiciones de vida al conglomerado humano, ninguna otra actividad del hombre se equipara a la política en ese sentido. Paradójicamente, es el hombre quien depreda el concepto, lo contamina y lo pervierte, lo ensucia, por el toque de la condición humana, de allí que en el decurso de los tiempos haya crecido la mala fama de la “política”. Pocos lo entienden así, y s es explicable si nos atenemos al otro concepto intrínsecamente vinculado con la política: el Poder, un binomio inseparable, sin duda. Esta disquisición retórica viene a cuento por la acusación que los diputados panistas (Josefina Gamboa y Sergio Hernández) hacen al Secretario de Gobierno, Eric Cisneros, sobre su presunta visita a Duarte de Ochoa. No lo han comprobado, y de no hacerlo aparecerán escudados en la “política” para decir un chisme y una mentira, lo cual no es cualquier cosa, porque implicaría mentir para engañar al ciudadano, sería deleznable y merecería repudio popular, como también sería en caso de Eric Cisneros, si aquellos comprobaran su versión. Sucios algunos “políticos”, no todos, nunca la Política.