Flaco favor le brindan sus colaboradores al gobernador Cuitláhuac García Jiménez haciéndole firmar las patentes de nuevas notarías públicas para la Entidad en un formato impropio, donde el nombre del mandatario resalta de forma grotesca, con un tamaño descomunal, en comparación con el nombre del Estado de Veracruz, el nombre del Gobierno, el nombre del favorecido y cualquier otro texto de los aparecidos en el documento oficial.

Aunque hay estudios de expertos calígrafos y psicólogos que plantean que el tamaño de la firma revela el carácter de quien lo emite y que quienes tienen poder suelen hacerlo notar en grandes rúbricas, no es este el caso del Ejecutivo veracruzano, cuya firma es apenas un gancho que parece una C, pero en cambio está puesta sobre un nombre que posiblemente esté escrito en una tipografía de 40 puntos, digna de un titular de periódico.

Puede ser que a quien diseñó esos pergaminos le resuene la lambisconería, o que el diseñador sea algún joven inexperto de los que sobran en el gobierno, porque creer que así lo hayan ordenado es estar entrando en otros terrenos de expresión.

El modelo.