Definitivamente, está comprobado que en política la rima melódica de mientras “el músculo duerme, la ambición descansa” no se concilia en la realidad, pues en el silencio de la noche, mientras todo parecía en calma, en Puebla bullía la incertidumbre sobre el destino final del gobierno del estado, si queda en poder de la señora Erika Alonso, del PAN, o se anula la elección dejando sin efecto la constancia de mayoría a su favor, extendida por el órgano local electoral. El miércoles es la fecha fatal para desvelar este asunto, dinamizado por la obstinada actitud de Miguel Barbosa, quien fuera candidato de MORENA, y nunca ha cejado en su intento por desconocer los resultados del 1 de julio en su entidad. De confirmarse el rumor sobre una posible anulación y nueva elección será un duro golpe, no solo a la señora Alonso y a su esposo el senador Moreno Valle, también al PAN que difícilmente podría obtener la victoria electoral en las actuales circunstancias.