Enerva el ánimo la presunta creación de un nuevo partido político en la entidad veracruzana, agobiada ya por graves problemas sociales entre los cuales destaca la extrema pobreza, deficientes servicios de salud, inseguridad pública, etc., a cuya solución deberá enfrentar el novel gobierno de Cuitláhuac García y, obviamente, la población veracruzana. Ante ese escenario resulta preocupante que algunos políticos de dudosa vocación social intenten crear un partido adicional a cuantos ya existen, ¿para qué, cuál beneficio político acarreará al pueblo veracruzano un nuevo partido político? Urge una legislación más exigente para crear nuevos partidos, desaparecer diputaciones y regidurías de representación proporcional para desvanecer tentaciones indecorosas, pues es muy ancha la puerta para acceder a cargos públicos por esa vía, al amparo de una inexistente pluralidad. La 4T, para ser auténtica, debe poner fin al  chambismo político y a los parásitos de las prerrogativas.