En un acto, más que oportuno, oportunista, el Partido Acción Nacional, en voz de su dirigente nacional, Marko Cortés Mendoza, fustiga como incumplimiento presidencial no haber bajado ya el precio de los combustibles y, al contrario, haber retirado el llamado estímulo a las gasolinas y disponer que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios para las Gasolinas y el Dísel, IEPS, sea pagado íntegro.

En un intento de comparar, Cortés argumenta que el expresidente Felipe Calderón le entregó a Enrique Peña Nieto en 10 pesos 80 centavos el litro de gasolina magna, pero éste a su vez lo entregó a López Obrador en 20 pesos el litro.

Nada dice el PAN de que el hoy controvertido IEPS fue creado por los panistas en 2007 y aplicado en 2008. Tampoco tiene la honestidad de mencionar que si las gasolinas subieron de 10 a 20 pesos en el periodo de Enrique Peña Nieto fue porque ese régimen priista contó con los votos de aprobación legislativa de los propios panistas.

Y así la crítica no vale. Es deshonesta y oportunista, como decíamos.

Por otro lado, el proyecto de disminuir el IEPS en 50 por ciento, que ahora pretende impulsar el PAN, lo hubiéramos recibido muy bien los mexicanos en los últimos dos sexenios. ¿Por qué no lo hicieron los panistas cuando tenían el poder?

En el momento actual no es que les interese a ellos tanto el pueblo, sino que pretenden convertir el tema en un ariete político para granjearse el favor popular.

Por otro lado, a la administración morenista le está fallando la comunicación para explicar cuál es la lógica de estos movimientos en relación con los combustibles.