Oluta- 2018-12-0113:25:53- AlejandroCeja

 

David Guillermo Morales Ramírez, quería cambiar el mundo, por ello hace 10 años decidió ser Policía en Ciudad Juárez Chihuahua dónde en 2 ocasiones libró ataques armados; hace 5 meses había regresado a su terruño Oluta y se unió a las filas de la Policía Municipal, su propósito era llevar una vida más tranquila haciendo lo que le apasionaba; este viernes fue asesinado junto a su jefe policíaco de quien había sido asignado como escolta. En el interior de una vivienda ubicada sobre la calle Malinche entre Ignacio Aldama y Gutierrez Zamora, del barrio primero, descansa el cuerpo inerte del popular Costeño. Dulce Morales, recuerda a su tío como una persona alegre, entregado a su pasion de ser Policía. Abunda a Imagen del Golfo que hace poco más de 10 años, Morales Ramírez, decidió viajar a Ciudad Juárez en busca de una mejor calidad de vida.

 

Al principio laboró en una maquiladora sin embargo siempre decía que quería hacer algo por tantas injusticias, “tratar de cambiar el mundo aportando su granito de arena”, por lo que decidió enfilarse en las labores de Seguridad Pública en una oportunidad que se le presentó al encontrarse con una convocatoria. Durante 10 años que laboró como oficial, 2 veces estuvo a punto de perder la vida durante agresiones realizadas contra la corporación policíaca. En uno de los ataques que presenció David Guillermo – según recuerda su sobrina – que falleció uno de sus mejores amigos con quien se inició en la academia policíaca. Ante la extrema violencia que prevalece en el norte del país, no ajena a la de Veracruz, Morales Ramírez decidió volver a su natal Oluta, donde tenía una tienda de abarrotes llamada El Costeño, de ahí su apodo.

 

A los pocos días, por sus aptitudes, recibió la invitación para formar parte de la Policía Municipal de Oluta, misma que aceptó, al considerar que por estar en su tierra, estaría más seguro. Apenas hace 2 meses, después de laborar como patrullero, le fue asignada la tarea como escolta de Francisco Javier Melo Hernández, director de la corporación, quien ya había sido amenazado por un grupo delictivo, situación por la que requirió mayor seguridad. Morales Ramírez, quien tenía 33 años, deja en la orfandad una niña de 8 años, era el menor de 6 hermanos; sus padres Guillermo Morales y Rafaela Ramírez, destrozados por el hecho, dejan todo en manos de Dios. Tanto en el velorio de Morales Ramírez y el de Melo Hernández, el gobierno de Oluta, mantiene las muestras de solidaridad con las familias, por este hecho que consterna a la región sur. Sobre el tema, la autoridad ministerial mantiene la carpeta de investigación para establecer el móvil de la doble ejecución.

 

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