No es necesario ser experto en leyes para saber que los ex funcionarios del Gobierno del Estado tienen responsabilidades inconmensurables sobre la miseria en que se debate el pueblo veracruzano. Las vidas destruidas de miles de personas por ataques directos a su corporalidad, indirectos por afectación a sus familiares, o por la disminución de sus haberes patrimoniales, son pruebas más que suficientes para refundir, no en prisión sino en el infierno, a esa camarilla nefasta de duartistas, junto con su jefe.

Sin embargo, vemos impotentes y asombrados cómo están siendo liberados gracias a la pésima instauración de los juicios penales, culpa por un lado de la Fiscalía del Estado, por el otro, a la actuación mafiosa del Poder Judicial y para rematar, gracias también a un sistema acusatorio que concede demasiados privilegios a los bandidos, y un catálogo penal que no considera graves los ataques contra el pueblo.

El culmen de la desfachatez fue que este viernes el ex procesado Arturo Bermúdez acudió con toda “cachaza” al Congreso del Estado a demandar juicio político contra el representante social, y que no sería extraño que su acción logre prosperar dadas las violaciones brutales cometidas por el señor Winckler al proceso y a las garantías, lo que se suma al momento político adverso que tiene.

No defendemos ni justificamos a los duartistas, deploramos que estén siendo soltados por la estolidez de quienes han sido responsables de castigarlos merecidamente.

El siguiente en irse a disfrutar de su riqueza es Ángel Luis Bravo y la próxima, Gina Domínguez.