Concesionarios de las líneas  Miya, Atzacan, Cerritos, Ixhuatlancillo y Chyc advirtieron que no permitirán que se afecten sus fuentes de trabajo, además de denunciar que el delegado del Transporte en la zona estuvo únicamente amedrentándolos y al servicio de otros intereses que sólo buscan perjudicarlos.

 

Antonio Sánchez Matamoros, de Chyc; Sergio Anica Lorenzo, de la línea de Atzacan; Alfredo García, de Cerritos, entre otros, festejaron el cambio de gobierno tanto en el estado como a nivel federal, ya que esperan que cambien muchas cosas, para empezar con la corrupción que afecta a todos los ciudadanos y también al sector transporte.

 

Indicaron que hoy se manifiestan en contra del monopolio que pretende establecer en la zona una familia auspiciado por el gobierno corrupto de Miguel Ángel Yunes.

 

Destacaron que lamentablemente, desde hace años sólo ven cómo las autoridades en turno se ponen a las órdenes de los grandes intereses, sin preocuparles afectar otras fuentes de trabajo, como es su caso.

 

Refirieron que ellos representan un promedio de 25 unidades de transporte público de pasajeros, cada uno de los cuales es a su vez fuente de trabajo de al menos 20 personas y sus familias, por lo que es momento de que se deje de proteger a los pulpos camioneros.

 

“Lo que estamos tratando es de luchar por los intereses económicos de las empresas y las familias que representamos y que estamos siendo afectadas por las arbitrariedades de que son objeto con tal de favorecer a los grandes transportistas”, expusieron.

 

Morales mencionó el caso particular de Choferes y Cobradores (Chyc), a la cual en la administración que concluyó, a través del delegado del Transporte, Sergio Soberanes, se le suprimieron paradas, les quitaron autobuses, además de amedrentarlos con tal de beneficiar a otros con sus rutas, lo cual no consiguieron.

 

Pidieron al gobierno entrante que no se privilegien los abusos y que se evite las invasiones de rutas, de lo contrario, están dispuestos a defender sus fuentes de trabajo hasta las últimas consecuencias.

 

Nora Gabriela Lira/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO