Es rudo el desencuentro entre Winckler, y a su lado representantes del PAN, contra quienes le formulan serias acusaciones, y la actitud del fiscal respecto al gobernador Cuitláhuac García es cada vez más frontal, pues ya le arrimaron el caballo al aprobar la Ley que faculta a la legislatura para designar o remover al fiscal. Winckler se defiende: “Hay intereses criminales que están detrás de una campaña desde Palacio de Gobierno para ver como víctimas a quienes por años delinquieron al amparo del poder”, y arremete contra el Secretario de Gobierno a quien atribuye permitir que Bermúdez diera conferencia de prensa desde el reclusorio. Pero, impera el síndrome de “calumnia que algo queda” porque, además, dos diputados panistas aseguran, sin comprobarlo, que el Secretario de Gobierno, Erik Cisneros, visitó a Duarte en el reclusorio norte, lo cual amerita una respuesta aclaratoria de su parte, y por el lado de los diputados asumir que quien acusa tiene la obligación de sustentarlo con pruebas, porque es inadmisible escudarse en la política para emplear la calumnia como arma de ataque.