El fiscal al servicio de Duarte de Ochoa, Luís Ángel Bravo, sobrevivió casi un mes al acoso al cual fue sometido por el gobernador Yunes Linares, ahora, como se ven sus circunstancias, sometido como está a fuerte golpeteo y la inexplicable, oprobiosa, liberación de reclusos, el actual fiscal, Jorge Winckler, no resistirá y presentará su dimisión al cargo en unos días más, pues en su contra pesa un inminente riesgo de juicio político. La experiencia de ambos Fiscales en la era de su autonomía institucional nos demuestra las dificultades para establecer instituciones con ese carácter, que la política aún ejerce gran influencia sobre su libre funcionamiento y que estamos lejos de contar con una Fiscalía realmente autónoma, invulnerable a los influjos del poder. Así las cosas, seguiremos en la etapa de “justicia y gracia para los amigos, y a los otros, justicia a secas”.