Alfredo Bielma Villanueva
CAMALEÓN

Dejar atrás la etapa de los hombres fuertes para iniciar el periodo de las instituciones, fue una de las premisas fundamentales esgrimidas por Plutarco Elías Calles en su discurso del 4 de marzo de 1929, cuando anunció la fundación del Partido Nacional Revolucionario. La intención llevaba el propósito de dar fin a dos décadas ensangrentadas por la muerte violenta de los protagonistas de la Revolución Mexicana: Madero, Zapata, Carranza, Hill, Serrano, Obregón etc., quienes fueron sucesivamente eliminados debido a la pugnas por el poder, y dar cabida al nacimiento de un México en el cual las instituciones ocuparan el lugar de los individuos. Desde allá se tejió la urdimbre de una incipiente democracia electoral que vertebró y dio piso firme al desarrollo económico y político de México durante casi todo el siglo XX.

México fue paradigma en América Latina porque sus relevos gubernamentales se resolvieron a través del voto popular que, con todos sus asegunes libró a este país de asonadas y cuartelazos. Pero fue casi para terminar el siglo XX cuando nacieron sucesivamente las primeras instituciones categorizadas como “autónomas”: se le dio esa categoría al Banco de México (nacido en 1926), al IFE-INE, al IVAI, a la ASF, al Sistema Nacional Anticorrupción, etc. Ya conocemos las peripecias de su funcionamiento, pues han sufrido serios altibajos para lograr consolidarse como organismos realmente autónomos, no escaparon, sin embargo, a los embates de la nefasta partidocracia que las mediatizaba apenas nacían. Otras, nonatas, como la Fiscalía General, pudieran quedarse en embrión, a despecho de la queja generalizada en todo México respecto de una administración de justicia interferida por la política, como ha venido sucediendo también en la entidad veracruzana, por ejemplo.

En este momento histórico de nuestro país transitamos por una ruptura de modelo político y económico, un cambio de régimen, según postula su promotor, el presidente López Obrador. Está históricamente comprobado, que ninguna transformación social, económica y política encuentra un camino desbrozado, siempre ha habido resistencias al cambio estructural, y en no pocas ocasiones este es frustrado, ya porque fue erróneamente implementado, ya porque sus propuestas no se corresponden con la realidad, o bien porque las fuerzas opositoras resultaron con mayor reciedumbre. Entonces se diría al unísono del materialismo histórico que “no estaban dadas las condiciones objetivas para el cambio”.

El gobierno del cambio solo tiene 9 días de haberse iniciado, luego entonces no existen elementos para concebir un dictamen que pronostique si llevará a cabo o no la instalación de un nuevo régimen. Obviamente ha empezado por desmantelar el viejo status, ya dio, formalmente por muerto al neoliberalismo económico, está formulando un nuevo marco jurídico ad hoc a sus propósitos y opera para remodelar el movimiento obrero, para esto sus operadores realizan reuniones con el sector obrero de México, las siglas de la CTM y de la CROC están entre las primeras de ese programa de desmantelamiento. En esa tarea participan senadores y diputados y no escapa el sector empresarial. Pian pianito, despacio que llevo prisa, preguntando se llega a Roma, más vale tarde que nunca, me canso ganso, etc.

Pero, ¿hasta dónde será posible realizar el cambio de régimen? Porque no es tan fácil como eventualmente pudiera imaginarse. Son 24 de 32 los gobernadores que no pertenecen a MORENA, los más le significan oposición efectiva. Ya se ha visto que, con todo y la abrumadora mayoría en el Congreso, las reformas no caminan con la celeridad requerida. También que no todos los operadores califican para los requerimientos del cambio. Agréguese el balazo en el pie por la suspensión de las obras del aeropuerto. En fin, no todo camina conforme quiere el discurso.

El fenómeno lo podemos observar con meridiana claridad aquí, en la aldea veracruzana. El gobernador Cuitláhuac García ya tiene equipo que lo acompaña en la tarea del nuevo régimen, si están o no a la altura lo iremos comprobando en el decurso de los acontecimientos. Pero apenas arrancaba cuando se produce la inoportuna salida del reclusorio de los cómplices de Duarte, unos porque según los ampara la ley, otros simulan detrás de supuestas enfermedades y moran en hospitales y domicilios, no en la cárcel. ¿Qué sucedió, quién dio la orden para tan inconveniente suceso legal? Lo peor es que la duda flota en el aire.

Pero, además, “la criada les salió respondona”, como suele decirse en el argot coloquial, y si pensaron que sacar a Wnckler de la Fiscalía sería fácil fea sorpresa se han llevado, aún después del “me canso ganso” que el Secretario de Gobierno expresó dando por segura la salida del fiscal. Por supuesto, en esa pugna el fiscal resulta sumamente vulnerable, y en lógica política figura en la parte más delgada de la cuerda, ¿si Yunes Linares lo hizo con el antecesor de Winckler, por qué no podría Cuitláhuac? Pero mientras permanezca en el cargo, Winckler seguirá siendo una piedra en el zapato.

Por lo mismo, y mientras tanto, por haber expresado aquello de “me canso ganso” que el presidente gusta en repetir (pero es el presidente), el Secretario de Gobierno, Eric Cisneros, se echó un peso adicional al asegurar que Winckler se va, aunque no dijo cuándo. Pero le servirá al  menos para aprender que una es lo que el presidente diga, y otra lo que un Secretario asegure.

En El Quijote encontramos extraordinaria riqueza emocional, filosófica, histórica, cultural, además de disfrutar del singular talento del autor para discernir sobre la condición humana. Una de las fuentes de su enorme éxito literario es el inmortal Quijote de la Mancha, obra cumbre de la literatura universal, todo un compendio de reflexiones, adornadas con una rica proliferación de refranes, acerca de los cuales señala: “Los refranes son sentencias breves sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito, antes es disparate que sentencia”. Yo tengo los refranes a propósito, y vienen como anillo en el dedo; pero tráelos por tan los cabellos que los arrastras y no los guías”.

Quien piense que gobernar es fácil, tal vez así lo crea si supone que Fidel y Duarte lo hicieron, pero fueron solo pedestres simuladores. Solo quien carga el bulto sabe lo que éste pesa.

alfredobielmav@nullhotmail.com

9- diciembre- 2018