La Suprema Corte de Justicia puso en la congeladora la Ley Federal de Remuneraciones de Servidores Públicos recientemente aprobada en el senado, cuya minoría interpuso un recurso de inconstitucionalidad ante la Corte de Justicia y ésta ha decidido mantenerla en stand by hasta en tanto se dictamine si la norma referida es o no constitucional. Se suspende al menos provisionalmente la reducción salarial de las altas cúpulas burocráticas. Nada para el espanto, pues en todo proceso de cambio de régimen a una acción deviene una reacción, son las estiras y aflojes entre lo que se pretende cambiar y el nuevo régimen. En la Primera Transformación incluso perdimos gran parte de nuestro territorio; en la segunda Juárez tuvo que peregrinar por todo el país arriesgando su vida y permanencia en el poder, incluso desde el Grupo Liberal lo asediaban, El Nigromante en el Congreso y González Ortega disputándole legalmente la presidencia, entre ellos. En la Tercera hubo más de un millón de muertos, y los líderes revolucionarios (Madero, Villa, Zapata, Carranza) pagaron con su vida la proeza de su movimiento. Así que esto de la Ley congelada es casi peccata minuta.