El vetusto dirigente petrolero, Carlos Romero Deschamps, empieza a oír ruidos en su azotea y cuando algo así ocurre es la hora de tomar todas las precauciones posibles; porque no es cualquier cosa que el presidente de México señale que en el asunto del huachicol está involucrado el sindicato de Pemex y quedarse tan tranquilo como si nada ocurriera. Ante los truenos el dirigente buscó el amparo de la ley y debe estar en permanente vigilia, sin importar que el propio presidente diga que su gobierno no tiene ninguna denuncia contra Romero Deschamps, lo que empeora su escenario, pues en el discurso del otrora Peje el no se confunde con el sí y viceversa. Pero si el todopoderoso Joaquín Galicia, la Quina, pasó las de Caín, y Elba Esther creyéndose política inexpugnable tocó las rejas de una cárcel ¿por qué Romero Deschamps sería la excepción?