Es deseable que la experiencia de Chinameca le sirva al equipo de trabajo del gobernador de Veracruz para tener más cuidado con la forma como exponen al mandatario. No es prudente enfrentarlo a una turba enardecida que fácilmente puede salirse de control. Por otro lado, aunque el reclamo aparenta ser legítimo, en realidad no se sabe qué intereses bastardos pudieran estar atrás de un evento de esta naturaleza.

Es deseable que, tal como lo hizo el mandatario, atienda siempre y actúe en consonancia con las demandas sociales, lo que no es correcto es que se dé pie para que el gobierno sea puesto contra la pared, sino que la atención a los reclamos sociales debe ser consensuada, evaluada por expertos y resuelta con base en el mejor beneficio para la mayoría.

En una turbamulta como la de Chinameca bien pudo haber, además de reclamantes sinceros, gente instigada por partidos políticos opositores, intereses económicos que pretender no ser afectados, actores que buscan beneficios adicionales y no sólo la clausura del basurero; y hasta enviados del crimen organizado (huachicoleros, por ejemplo, o narcos) con intenciones de mantenerse en control mediante la confusión, el amedrentamiento y la violencia.

Hay que tener cuidado. La imagen de lo ocurrido no transmite la fuerza de un gobierno vibrante y complaciente con las exigencias populares, sino constreñido por el momento.