Junto al Renacimiento nace el Humanismo, ese movimiento del antropocentrismo que devolvió al individuo la confianza en su destino, del querer ser y del poder ser; lo paradójico estriba en que entre los promotores del Humanismo no pocos se manifestaron en contra de eso que llaman “pueblo”: “es como un pulpo, de muchas patas, pero sin cabeza”, decía uno, “masa informe de variado parecer”, informaba otro, y en México, eso que postula López Obrador de que “el pueblo es sabio” solo sirve para la chanza en el coloquio diario. Por estos y muchos antecedentes más, es preocupante la actitud del gobernador Cuitláhuac García al pretender gobernar conforme el pueblo “manda”, como ahora lo ratificó en Coatzacoalcos al cancelar el relleno sanitario en Chinameca, anunciado ya como un hecho por su Secretario de Gobierno. ¿No hubiera sido mejor negociar con “el pueblo” para encontrar salida Y, ol grave problema de la basura que, por cierto, al rato, ese mismo pueblo le exigirá resolver? Obviamente tendrán que hacerlo, pero con esos desplantes populistas solo complican las soluciones al propio gobierno.