Una falta de conciencia y hasta irresponsabilidad por parte de las autoridades municipales de Córdoba y Orizaba es el que en lugares como la exhacienda de Toxpan y el exconvento de San José se estén realizando fiestas, pues no son los sitios apropiados e incluso hay riesgo de derrumbe por esas actividades, advirtió Fernando Miranda Flores, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Definitivamente estamos en desacuerdo en eso. No puedo vulgarizar el uso de esos espacios. He sabido que ha habido fiestas y tours esotéricos y una serie de cosas que no tienen nada que ver con el carácter del edificio”, expuso.

Mencionó que el exconvento era un lugar de aprendizaje “y es terrible que ahora se quiera difundir este espacio con otros situaciones que nada tienen que ver”.

Recordó que en Córdoba está la exhacienda de Toxpan, la cual tiene una importancia histórica grande por lo que significó para la economía de esa zona y que acabó convertida en un salón de fiestas.

El investigador del INAH calificó como “terrible que se haga uso de esos espacios en esa forma, pues aún en el caso de que se tratara de una propiedad privada se tendrían que tomar en cuenta varios aspectos, por ejemplo que no se rebase la capacidad del edificio”.

Sin embargo, refirió, al tratarse de inmuebles que no están bien restaurados como para aguantar una serie de actividades, “está comprobado que el exceso de decibeles deteriora los inmuebles. Donde empezó la moda de eso que fue en Europa con conciertos y demás y ya se dieron en cuenta que cometieron un error y están corrigiendo”, remarcó.

Exconvento de San José

Miranda Flores subrayó que estos inmuebles no se hicieron para aguantar cañonazos sónicos, “entonces es irresponsable hacer ese tipo de actividades en un lugar que no está preparado ni se ha medido el impacto que puede tener, además de que no es su vocación, pues es el último convento que se construyó en la Nueva España durante el periodo colonial y que se hizo con gran esfuerzo del pueblo de Orizaba”.

Incluso, recordó, no se hizo el claustro completo porque no se tuvo el recurso, estaba la Guerra de Independiente y se terminó con muchos esfuerzos.

De ahí, abundó, hubo una historia desafortunada porque los frailes se metieron en la política, se declararon monarquistas y al triunfar la República fueron expulsados.

De ahí, añadió, se vino un periodo de deterioro del inmueble y ahora que se pretende recuperar, realizar actividades que implican deterioro es un retroceso.

El exconvento de San José, destacó, es un lugar para un disfrute “reposado”, para que la gente estuviera ahí en oración, no para fiestas.

Dijo desconocer quiénes han usado el inmueble para celebraciones hasta de 15 años, pero esa es una irresponsabilidad e incluso hay un riesgo para quienes están ahí en fiesta o en recorrido.

Consideró que hacer recorridos ahí es absurdo y habría que ver la historia de la orden para saber que ahí no se hacían exorcismos y que no entraba la gente común, “que solo llegaba hasta un punto, ni siquiera se permitía la entrada de mujeres y había frailes legos que eran los que se encargaban de labores como cocinar, pero se han inventado una serie de historias que no tienen el menor sustento y que están distorsionando la información sobre el lugar”.

“Un convento no lo puedes convertir en boutique, hay un daño moral ahí. Si hacemos eso significa que la historia y una serie de valores los echamos a la basura por un interés mercantil”, sostuvo.

El investigador del INAH destacó que estos planteamientos se hicieron desde la anterior administración, pero la anterior comuna no los quiso considerar y le dieron al inmueble una idea “según ellos divertida, pero que no tiene nada que ver con el lugar”.

Orizaba- 2019-01-3013:47:11- Nora Gabriela Lira/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO