Dialogando

Por: Abel Domínguez Camacho

El pasado 10 de enero de 2019 se publicó, en el Diario Oficial de la Federación (DOF) Lineamientos para la operación del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, uno de los programas sociales que ejecutará el actual gobierno federal a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) en las delegaciones ubicadas en las 32 entidades federativas.

En sus considerando la STPS destaca que nuestro país se ubica por encima de la OCDE con mayores proporciones de jóvenes que no trabajan, no estudian, ni reciben capacitación; sin referir la fuente, la STPS indica que estos representan 22% de la población joven, refiere que esta cifra es superior al promedio de 15% en la OCDE y, destaca que las personas jóvenes en condición de pobreza-extrema y moderada-y vulnerable representan más de 87% de este grupo. Considera que el Programa de Jóvenes…pretende crear condiciones de posibilidad para que 2 millones 300 mil jóvenes que hasta hoy no han sido partícipes de los procesos económicamente productivos…se perciban a si mismos como coparticipes de ellos y que contribuyan a construir un nuevo México…

El concepto de juventud resulta complejo, en este espacio retomo el manejado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para esta organización “ser joven, marca un periodo de vida destinado a la preparación del individuo para el ejercicio de responsabilidades de la vida adulta, situación que hace referencia a las dificultades que enfrentan los jóvenes en su proceso de búsqueda de sus intereses escolares y/o laborales, su identidad, etc; todo ello con importantes efectos sobre los diferentes órdenes de la vida social”. (OIT, 2007).

Ese periodo de vida se identifica entre 15 y 29 años, periodo en el cual, los jóvenes ya tienen, potencialmente, la oportunidad de estudiar y trabajar, dependiendo de las condiciones de desarrollo del país…en la economía mexicana caracterizada por una crisis económica permanente, una falta de cohesión social y una democracia agarrada con alfileres, ha faltado imaginación para repensar las posibilidades de inserción de los jóvenes a la vida productiva del país, ha faltado voluntad para abandonar la actitud contemplativa que excluye a los jóvenes de las posibilidades de recibir educación o capacitación y, los excluye de participar activamente en los diferentes procesos productivos y políticos. Por años han sido excluidos de ser partícipes del crecimiento y desarrollo de México. Hoy, no se ve cómo todavía.

México vive hoy una nueva etapa, todavía no se tiene claro el rumbo que tomará, sin embargo, en el marco de la política social del nuevo gobierno (2019-2024) se ha planteado darle un lugar a los jóvenes, impulsando el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro a través de la STPS que, no está por demás decir, cuenta con personal con experiencia en el manejo de programas de capacitación y adiestramiento, entre otros. No todos son parte de la mafia del poder.

Partiendo de otorgarle el beneficio de la duda al programa en cuestión, solamente destaco un par de aspecto, en las disposiciones generales, en la definición de Becario termina acotando que “[…] no tendrá la calidad de trabajador bajo ninguna circunstancia”, las comillas son mías, entendiendo que no se trata de un salario y, por lo tanto, queda en duda su contribución al PIB. Dejemos a la STPS, con su experiencia, la operación del programa de acuerdo a las presentes reglas.

Sin el afán de ser quisquilloso, de los objetivos generales del programa, llama mi atención el III. Acelerar la preparación de una reserva de jóvenes para las actividades productivas, en previsión de un mayor crecimiento económico en el futuro de México. “Reserva de jóvenes”, suena a retórica clientelar, ahí la dejo.

De los componentes del PIB juegan su papel el Consumo interno, mismo que, al menos por la parte del sector gubernamental, se ve un poco difícil ante el abaratamiento de su plantilla de personal, desde el Presidente hasta el afanador, descontando a los magistrados y los especialistas del Banco de México. Menos ingresos por sueldos y salarios, menos consumo. Otro componente del PIB es el Consumo del gobierno que, ante la austeridad planteada, se verá severamente reducida, tan solo en bienes y servicios informáticos…

Los ahorros derivados de la austeridad, más lo que se capte de la lucha frontal contra la corrupción, eje central de la política gubernamental, se deberán traducir en Inversión interna como un componente importante del PIB, si por el contrario, se canaliza hacia cualquier tipo de gasto, ello no contribuye en la mismo proporción al crecimiento de la economía. La Inversión extranjera juega un papel destacado en el funcionamiento de la economía, en mucho juagan la calificadoras para que esa inversión externa fluya hacia la contribución al PIB.

Finalmente, una balanza comercial superavitaria contribuye de manera importante al PIB, sin embargo, la tendencia nacionalista observada en la narrativa del presidente y la postura del ejecutivo del vecino país, hacen dudar de cualquier expectativa de crecimiento del PIB, tal vez por eso, algunos bancos extranjeros bajaron a 1% dichas expectativas, contrario a lo que afirma el presidente de México con sus datos bajos la manga. Habrá que esperar claro.

Visto así, es probable que estos jóvenes construyan el futuro político electoral de México para el 2024 y lo que sigue, ¿le será suficiente al presidente Andrés Manuel López Obrador su relato mañanero en los siguientes seis años?

Más políticas públicas y menos retórica, digo.