Está comprobado que para el presidente López Obrador la corrupción es la causante universal de todos los males en el país: la delincuencia de ella se alimenta, el huachicol allí tiene su origen, la pobreza propicia corrupción, la reacción de la turba incontrolable también deriva de la corrupción, la tragedia de Hidalgo encuentra orígenes en la corrupción, etc. “Claro que se pudo evitar la tragedia, si no hubiese corrupción en México, si no se llevara a cabo esta práctica de robo de combustible, si la autoridad no lo permitiera, si la gente por necesidad no llevara a cabo estas actividades…”. “No vamos a permitir la corrupción. Tenemos muy claro el diagnóstico. Todas estas tragedias se originan por la corrupción y hay que atender las causas y nos va a alcanzar el tiempo”. Pareciera que, conforme a ese diagnóstico de trillado fundamentalismo, terminando con la corrupción, casi en automático, México se restaura.