Columna “Política al Día”

Por Atticuss Licona

 

Aún no han pasado ni los sesenta días de gobierno y ya hay voces que advierten de una evidente Crisis de Gobernabilidad en el Estado de Veracruz.

En los escritorios de la Contraloría General del Estado los reportes de los procesos de Entrega-Recepción siguen tibios; los cambios previstos en los puestos clave continúan dándose; y el análisis de la situación veracruzana aún no termina.

Es cierto que hasta ahora mucho de lo que se ha realizado se ha hecho a pela vaca, con un ánimo reactivo y no con proyección. Sin embargo, el problema es que muchos veracruzanos esperan resultados inmediatos imposibles de ofrecer porque los últimos gobiernos han sido escudos contra la inercia.

Hablar que Veracruz se descompuso solo de Fidel Herrera para adelante es una descarada falacia, pues los anteriores gobernadores fueron iguales o peores, con la suerte que no tuvieron contrapesos ni mecanismos de revisión que pudieran exhibir sus almas crápulas.

En Veracruz tenemos varios problemas y tres destacan: la seguridad, las finanzas y la gobernabilidad.

Lo que nos aqueja a los veracruzanos en modo directo es la inseguridad pues la sentimos y sufrimos diariamente.

De forma lateral se encuentra el problema de la finanzas estatales.

De estas finanzas el ciudadano común no tiene referencias y tenemos que creer lo que nos dicen las autoridades. Que el Gobierno está quebrado, que hay boquetes financieros, que nos dejaron en bancarrota, que todo está hecho un cochinero, y epítetos por el estilo los escuchamos desde hace años. Pero las participaciones federales siguen llegando puntuales, a los empresarios no se les ha pagado ni un cinco, la nómina se sigue dispersando puntualmente, los recortes a la burocracia no han parado, y pese a eso, el discurso aleccionador sigue siendo el mismo con el tema de las Finanzas. Por tanto, sólo las élites financieras sabrán si en verdad hay un problema o es la reedición del cuento de Pedrito y el Lobo.

En México estamos ante un cambio de sistema. Un cambio generado desde la propia Federación que se intenta trémulamente tropicalizar en Veracruz.

Pero este cambio no solo es de fondo, sino también de modos y de formas.

Si la sociedad no se acostumbra a este cambio seguirá padeciendo la incertidumbre de no saber a dónde vamos.

Veracruz se quedó acostumbrado a ver un gobernador que un día sí y el otro también daba declaraciones estridentes y puntillosas, que parecía tener agarrados a todos del cogote y por ende, se daba por sentada la gobernabilidad.

Ahora, Cuitláhuac García Jiménez está más retraído, le da espacio y reflectores a sus secretarios de despacho y algunos han puesto en entredicho las decisiones de su jefe. A esto se podrían referir algunos a una crisis de gobernabilidad.

Decir que hay crisis porque ha habido unas cincuenta manifestaciones, un evento aislado en Chinameca mal atendido, una toma de un Palacio Municipal que no se ha liberado desde los tiempos de Yunes Linares, o porque no han podido sacar a Jorge Winckler de la Fiscalía, es aventurado.

Como en todos los gobiernos en este habrá manifestaciones y lo importante será ver cuál será la medida utilizada: el garrote como Yunes o la compra de conciencias como Duarte. ¿Crisis de gobernabilidad? Por favor, todavía ni han calentado los asientos los nuevos funcionarios y ya los quieren cambiar.

@AtticussLicona