Crónicas urgentes
Claudia Constantino

Para ser la primera columna del nuevo año, debería estar plagada de buenas noticias y augurios, pero lamentablemente la realidad no deja mucho para escoger.  Ya muy cercanos a los primeros cien días de la nueva administración estatal, el actual gobernador Cuitláhuac García Jiménez no se mostró interesado en planear estrategia alguna a manera de presentación de su gobierno, como solía hacerse.

Despreciando esta práctica acostumbrada, lo más importante para el mandatario ha sido repercutir las iniciativas del ejecutivo federal. Lo más representativo hasta hoy, es su urgencia de que La Guardia Nacional sea enviada a Veracruz, ante la creciente ola de violencia que se presume imparable.

Así, todo parece indicar que el único camino para pacificar a la entidad es militarizarla. Todas las demás estrategias emprendidas en el combate a la delincuencia hasta ahora (si es que las hubo), han fallado, y el río de sangre no se detiene. El número de feminicidios sigue en aumento y la pregunta irresoluble es ¿Porqué en Veracruz también, ser mujer agrava el riesgo de perder la vida?

Mientras tanto en el Congreso la discusión sobre la Guardia Civil como opción para combatir la delincuencia, sigue; la disminuida oposición asegura que “esta es una iniciativa deficiente, que vulnera los derechos humanos, y el marco legal del país; demuestra la carencia de argumentos creíbles por parte de sus proponentes”.

Pese a ello, al gobernador de Veracruz le parece que es la alternativa para apaciguar al estado que arde: ataques a trenes, secuestros, asesinatos, asaltos, desaparecidos y por supuesto feminicidios todos los días. Así que hoy martes, el gobernador de Veracruz estará en la Cámara de Diputados, para pedirles que sea enviada la Guardia Nacional.

Los focos rojos de Veracruz, desde la óptica del gobernador están en la zona sur y norte del estado, sin embargo, los hechos violentos se registran por toda la entidad, a pesar de la llegada de 600 elementos de la Guardia el pasado mes de diciembre

El gobernador confía en que Veracruz ubica 18 de las 266 regiones prioritarias del Gobierno Federal, por sus altos índices de violencia y ahí se implementará la estrategia de seguridad nacional anunciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador mediante el despliegue de la Guardia Nacional, una vez que dicha estrategia sea completamente aprobada.

En la zona norte de Veracruz “los focos rojos” son: Poza Rica, Papantla y Tecolutla. En la región centro: Córdoba y Orizaba. En la zona sur: Coatzacoalcos, Minatitlán, Agua Dulce y Cosoleacaque. También están en este rango de violencia: Xalapa, Coatepec, Tierra Blanca, San Andrés Tuxtla, Martínez de la Torre, Tuxpan; el puerto de Veracruz y Boca del Río.

De aprobarse la Guardia Nacional, serían elementos militarizados los que atenderían todos estos puntos que coinciden con el 70% de los municipios contemplados en el listado de 300 zonas prioritarias que se habían planteado en el sexenio anterior, como parte de le estrategia para restablecer la paz en el país, propuesta por Enrique Peña Nieto.

Entre tanto, parece no haber plan B en el combate a la violencia y el crimen organizado que azota a Veracruz, y cobra vidas inocentes cada día. Hasta ahora, el gobernador Cuitláhuac García Jimenez no ha dicho a los Veracruzanos qué se hará en el corto plazo o cuál será la estrategia en caso de que las fuerzas federales no sean enviadas como espera.

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