Los muertos de ayer en Tlahuelilpan, Hgo., perturban la conciencia nacional y son constancia plena de las calamidades de toda índole que ocasiona la pobreza. Por ella se originan desgracias como la ocurrida ayer en aquel sitio, donde hubo decenas de muertos y heridos, una verdadera tragedia a causa de la explosión de un ducto de Pemex cuando se encontraban recolectando gasolina decenas de vecinos del lugar. Son gente a quienes la necesidad económica empuja a buscar la subsistencia diaria sin medir consecuencias; lamentablemente no es la primera ocasión que desgracias como esta acontecen, sería utópico pensar que será la última.