Crónicas Ausentes
Lenin Torres Antonio

A propósito del intervencionismo Gringo (Green Go) en Venezuela

Sigue vigente que “el problema no es cómo re-encauzar el orden mundial, porque sería como reproducir la misma espiral de muerte de la política decadente, sino como jubilar a esa clase política dominante, y eliminar a la verdadera clase dominante (situados en EEUU, Inglaterra; Francia e Israel), y hacerlos entender que sólo hay un mundo, y construir nuevas letras que sustituyan ese espejismo democrático, o le den vigencia real al Estado Democrático”, porque “no será esa clase política la que se inmole para hacer resurgir un sistema político mundial más sano y vigoroso, sino la voz y la fuerza de los pueblos, quienes deben asumir en sus manos la muerte de los dictadores democráticos y no democráticos, el sistema mundial debe surgir no de las cenizas de éste caduco sistema político mundial basado en una geopolítica de fuerzas y contra fuerzas para mantener una sola obra de teatro, en donde vale hasta el acto revolucionario de forma medida y predecible con tal de que se mantenga el 1% que ostenta el verdadero poder”, pero cuidado cuando se atenta contra los intereses económicos del Imperio, porque toda la maquinaria del poder mundial se pone en marcha para destruir a los “anti demócratas”, “dictadores”. “usurpadores”, “populistas”, “predestinados”, todo el peso, no de la legalidad o el derecho internacional, sino del poder puro sectario e individual se ejerce para aplastar quien osa ponerse en su camino, y no es un extracto de un film de conspiración, es lo real de cómo está contralada la vida de los pueblos (países) de éste mundo.

Y la mayoría de los pueblos y hombres se desgarran las vestiduras en los debates interminables de los mitos constitutivos del hombre en sociedad, la democracia, el derecho, la igualdad, la libertad, la tolerancia, la dignidad, etc., cuando en lo real todo los movimientos y pensamientos están medidos y controlados por el Imperio, que incluso no necesita intervenir militarmente (como en Vietnam y Corea), salvo para dar una muestra de poder absoluto y callar bocas (Irak, Afganistán) y dejar bien claro ¡Quién Manda!

Tenemos como punto de referencia para organizar nuestra vida en sociedad mitos, principalmente el democrático, desde donde los hombres acceden al poder político, y desde donde se quiere hacer parecer que es para el bienestar de la gente. Pero no es así, es el escenario que nos han permitido montar para elegir los sujetos que reproduzcan el sistema dominante, y mantengan el statu quo perverso e inmoral, y lo peor sin poder hacer nada.

La máxima de Göbbel (una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad) es utilizada como herramienta de intervención del Imperio, más ahora cuando tiene a sus servicios la Internet, por eso tan sólo damos un clic en el buscador google, y YouTube, con la palabra “Venezuela”, inmediatamente nos vota nota tras nota de la asunción (usurpación) del presidente de la Asamblea de Venezuela, autoproclamarse presidente provisional de Venezuela, e imágenes donde vemos los ríos de venezolanas en el mitin preclaro donde ocurre tal acto heroico, y seguro Guaidó no es tan heroico pues tuvo que consultar al Imperio ese paso para asegurar que era el momento de la invasión por “Bahía de Cochinos”, y coincidentemente cuando hace poco la ultraderecha se hace con el poder en Brasil. El proceso de desconstrucción no deleuzeana sino de ir paulatinamente quitándole el poder a los “populistas” izquierdosos sudamericanos, de Argentina, Perú, Ecuador, Uruguay, Brasil, y destruir la economía del que realmente ha importado, por sus ricos yacimientos petrolíferos, Venezuela, y quien oso acercarse a China ofreciéndole intercambios comerciales, y a Rusia, actos imperdonables que merecían una buena lección, y que vale para todo el mundo.

No basta refugiarse en la tímida política exterior basada en la doctrina Estrada, la no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos (países), porque el Imperio “se los pasa por los huevos”, y disculpen la tosca literalidad, pero no encontré un mexicanismo mejor para describir el comportamiento del Imperio. Los pueblos del mundo deben quitarse ese yugo y la bota militar (virtual) que somete nuestras libertades y viabilidad de futuro, el mundo está siendo sometido a un dominio asqueroso e inhumano, queda pequeño el holocausto judío de la segunda guerra mundial, con los miles de millones de seres humanos condenados aun sin nacer a la pobreza, enfermedad y muerte, aun habiendo un mundo que si puede alimentar y cobijar dignamente a esta especie viviente que somos los seres humanos.

Venezuela es el ejemplo de cómo opera el Imperio, primero la muerte de Chávez, después, con ayuda de la Clase Pudiente (el 1% que detenta las riquezas en Venezuela) ofendida y menoscabada por las políticas públicas contra la pobreza y a favor de la igualdad de Chávez, viene paulatinamente un terrible bloqueo económico, y para desgracia de Venezuela los precios del petróleo se vinieron abajo, quién sobrevive a esas medidas coercitivas e intervencionistas, nadie.

Las consecuencias no se hacen esperar, desabasto, inflación, desempleo, echaron abajo el logro del Comandante Chávez, el idealista que imaginaba hacer realidad el sueño bolivariano de una América Latina Unida sin pobreza ni injusticia. Por eso he dicho no se puede construir una nación ni hacer realidad los mitos constitutivos sobre la espalda de un solo hombre, y menos ante un enemigo tan poder, que es el Imperio.

Y no nos cuestionamos las causas, ni de México ni de Venezuela, pues no tan sólo es responsabilidad de esa clase política y empresarial local, sino del Imperio, qué acaso no sabía el Imperio lo que pasaba en México, el saqueo que hacía esa clase política de las arcas públicas, que como aves de rapiña se comían todo, qué acaso no sabían del robo de combustible que se hacía, y no dudo que buena parte del huachicol (la gasolina robada) hubiera parado en Estados Unidos de Norteamérica, si con su tecnología pueden ver hasta lo que defecamos.

Estamos ante una realidad social que no es la que nuestros marcos conceptuales y de conocimiento nos describen, ni mucho menos, lo que Platón, Aristóteles, Rousseau, Hobbes, Locke, Diderot, etc- escribían, estamos más cerca de Maquiavelo, Dostoievski, Nietzsche, Freud, Foucault, etc. Tenemos que volver a escribir la historia del hombre, y aun cuando nos duela dejar de amarnos, y ver la tragedia y lo irracional como lo constituyente.