Nueve meses después

Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro

Aunque ahora ya poco, o nada, antes se comparaba a la política con la rueda de la fortuna, porque se decía con respecto a los políticos que algunas veces les tocaba estar arriba y otras abajo, que la rueda siempre estaba girando, aunque siempre o casi siempre a  los que estaban en la parte alta se les olvidaba que llegado el momento cambiarían de posición y entonces estarían abajo. Hay mucho de verdad, o es verdad totalmente.

Con toda anticipación se nos ha compartido la agenda del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien estará este fin de semana en las zonas sur y centro del Estado. El sábado 2 llegará a pernoctar a Córdoba y el domingo 3 por la mañana encabezará en esa ciudad un acto del programa “Sembrando Vida (Árboles Maderables y Frutales).

Regresará un día antes de que se cumplan nueve meses en que como candidato visitó la Ciudad de los 30 Caballeros, en circunstancias muy especiales que lo orillaron a lanzar la advertencia de que en otras circunstancias regresaría como presidente, lo que comenté en la columna del 2 de mayo de 2018 “El tren arrollador”. Las circunstancias se le dieron y por su actualidad recupero la mayor parte del texto que publiqué entonces:

Me pregunto si la alcaldesa panista de Córdoba, Leticia López Landero, tendrá derecho a quejarse cuando la arrolle el tren de Morena que viene a toda velocidad y por lo mismo con fuerza y ella se le ha puesto enfrente y ha tratado de pararlo.

En los primeros minutos del lunes (00:34 de la noche) (era entonces la media noche entre el 29 y el 30 de abril de 2018) se nos compartió un mensaje de guasap: ‘Les comento que en Córdoba, con esta hora, son detenidos trailers que traen escenario para mitin de Morena’.

Enseguida llegó otro: ‘El ayuntamiento de Córdoba no quiere permitir el acceso para que el equipo de Andrés Manuel López Obrador se instale en nuestra ciudad para la presentación de mañana 30 de abril.

A la 01:50 de la madrugada, Cuitláhuac García denunció en vivo: ‘bloqueo por parte del gobierno Municipal de Córdoba y de Yunes Linares para llevar a cabo mitin de Andrés Manuel López Obrador’.

A las 02.02 horas se nos envió una batería de fotos donde se veían las patrullas cerrando el paso a un trailer. Un texto acompañaba las gráficas: ‘Por instrucciones de la alcaldesa de Córdoba de extracción panista Leticia López elementos de Tránsito Municipal detuvo en el bulevar Tratados de Córdoba a la altura del Parque los camiones de Morena para impedir que los militantes colocaran el templete en el cual el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador se va a dirigir a la ciudadanía’.

Finalmente la alcaldesa se salió con la suya y los morenos tuvieron que realizar su acto en la Av. 11 esquina con calle 8, en el parque Quinto Centenario. Las crónicas periodísticas han dado cuenta del éxito masivo que tuvo.

La noche del lunes, casi para terminar su intervención, AMLO dirigió su vista hacia la plaza principal cordobesa y encarrerado como estaba lanzó una advertencia: ‘Voy a regresar cuando sea Presidente y ya verán si entonces no nos prestan esa plaza’. ¡Uf!

Fue una advertencia que sonó a amenaza y si la tendencia de las encuestas no cambian, los últimos tres años de la panista transcurrirán en la plenitud de la Presidencia del tabasqueño. Vivirá entonces seguramente un infierno político que ella, por sí o porque se lo ordenaron, ha preparado. Sobre advertencia no hay engaño, dice un dicho.

Es lamentable que haya autoridades que se entrometan en el proceso electoral, que violen la ley (como la de la libre circulación) para tratar de afectar a un candidato, y que no actúen con civilidad y responsabilidad.

Lamentable porque si AMLO llega a la Presidencia y cumple su advertencia, lo hará seguramente investigando a la alcaldesa, que no es ninguna blanca paloma, y actuando contra ella, creando de paso inestabilidad política en el municipio lo que afectará, quiérase o no, a sus habitantes que no tienen por qué pagar las consecuencias de una arbitrariedad de su autoridad municipal.

Córdoba fue un bastión del panismo (hay expanistas de renombre que están trabajando ahora por la candidatura de Pepe Yunes) que formó un famoso corredor blanquiazul con Orizaba, y en algún tiempo con Veracruz y Boca del Río. El lunes quedó demostrado que eso pasó a la historia, porque pese a la arbitrariedad y el bloqueo de la presidenta municipal, la gente no la respaldó, le dio la espalda y se volcó con el candidato de Morena.

Don Enrique Olivares Santana, un viejo sabio de la política mexicana, que había sido gobernador de Aguascalientes, su Estado natal, siendo Secretario de Gobernación (1979-1982) en el gobierno de José López Portillo paró en seco un día a su hijo Héctor Hugo Olivares Ventura porque se quería rebelar contra el sistema priista en el poder debido a que no le daban la candidatura a gobernador. Le advirtió: “Si tú te paras a mitad de la vía va a venir el tren y te va a arrollar y te va a hacer pedazos”, le dijo. Don Enrique no lo pudo salvar en cambio en 1998 cuando obtuvo la ansiada candidatura pero lo derrotó el panista Felipe González. Su padre acusó al presidente Ernesto Zedillo de haber favorecido al blanquiazul y de haber enviado a su hijo a una derrota anticipada.

Los mecanismos del sistema político mexicano siguen siendo los mismos, nada más cambian los actores. Leticia López Landero, por iniciativa propia o porque se lo ordenaron, o por ambas cosas, no obstante que está viendo venir el tren moreno a toda velocidad se paró ya a mitad de la vía. Le dejo a su imaginación lo qué va a ser de ella si la atropella y le pasa encima”.

Pues el tren moreno ya silbó anunciando su próxima llegada a la estación de Córdoba. Ahora veremos si como advirtió López Obrador no le prestan el parque 21 de Mayo o el espacio que quiera. La rueda de la fortuna política no para, sube a unos y baja a otros, o pone a unos en mejor posición arriba de otros, pero a los políticos se les olvida luego que está en movimiento.

 

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