Durante casi cuatro años el gobierno de Peña Nieto se vio asediado por las exigencias para esclarecer lo acontecido en Iguala, Gro., donde desaparecieron 43 alumnos de la normal rural de Ayotzinapa en septiembre de 2014; el gobierno informó que fueron incinerados, fue su “verdad histórica”, pero no le dieron crédito y el tema escaló en protestas continuas y viajes de algunos de los padres dolientes al extranjero para presionar por el esclarecimiento del asunto. Información de inteligencia gubernamental habrá donde se inscriba quién o quienes alimentaban esas protestas y pagaban los viajes al extranjero. En el actual gobierno se creó una Comisión de la Verdad para esclarecer cuanto sucedió, aunque incluso la Comisión Nacional de Derechos Humanos coincide en mucho con la “verdad histórica”. Ahora, en Miguel Alemán, Tamaulipas, se encontraron 19 cadáveres, 17 calcinados, ¿Qué sucedió? Acaso se sepa tras las investigaciones correspondientes, pero de entrada ya se adelanta un enfrentamiento entre Carteles delincuenciales y, obviamente, ahora no habrá otra Comisión de la Verdad.