Se conoce la trayectoria política de Porfirio Muñoz Ledo uno de los actores políticos mexicanos con mejor conocimiento del quehacer político, y dueño de una sólida cultura e histórica de irrefutable valer en un ambiente donde el tuerto resulta rey.  Polifacético en militancias partidistas, en el PRI, en el PRD, y ahora en Morena, se ha destacado como singular polemista, su versatilidad es indiscutible. Interpeló al presidente Miguel de la Madrid en pleno informe de gobierno, el 1 de septiembre de 1988, cuando aún se festejaba “el día del presidente”, fue un pionero en ese sentido; dirigió lo mismo al PRI que al PRD y ha tenido la oportunidad de entregar la banda presidencial al representante de la Cuarta Transformación. Sin embargo, nada de lo anterior lo autoriza a asegurar, respecto de Maduro en Venezuela, que “las tres últimas elecciones del país, particularmente la de 2006” “fueron peores”. Sabe bien de su errónea afirmación porque ningún presidente de México ha cometido el desastre de Maduro en el país del cono sur y que su permanencia en el poder se basa en el Ferrero control militar y la anulación hasta la muerte de toda oposición a su gobierno. Lamentable si es por abyecta genuflexión ante el poder, en beneficio de la duda, lo mejor sería atribuirlo a que el tiempo no perdona.