¿Quién pondrá orden en las terminales del Servicio Urbano? Contaminan, hacen ruido, causan molestias de 6:00 am hasta las 23:00 horas

Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

¿Existe algún reglamento para regular y poner orden en las terminales de autobuses del servicio urbano? ¿Compete a la autoridad municipal o estatal poner orden en estas terminales? Si existe, se debe revisar, se debe aplicar; en caso de no existir se debe elaborar tomando en cuenta a la ciudadanía. Y es que en todo Xalapa existen muchas terminales de autobuses del servicio urbano que se apropian de las calles, rompen la paz de los vecinos, crean muchas molestias y contaminan, tanto cuando lavan sus unidades, como en el momento en que dejan por minutos encendido el autobús causando ruido y contaminación. Y que ni se le ocurra a los vecinos ir a reclamar a los choferes porque de inmediato salen con el reproche: “Quieren el servicio, pero no quieren las molestias”. ¿Pero por qué deben de causar molestias? Cuando les reclamas por el ruido y la contaminación ellos dicen: “Qué quieres, esto es una terminal”. Pero la calle no es una terminal. Los choferes del servicio urbano de Xalapa toman las calles, a veces las aceras de dos cuadras para estacionar sus unidades que están en constante movimiento, encendiendo y apagando los camiones, contaminando, haciendo ruido, utilizando la calle como patio de maniobras, echándose de reversa a veces más de 20 metros tan sólo para estar cerca de la caseta que alquilaron como central. Los choferes de manera individual no entienden las muchas molestias que causan, no entienden que no sólo son ellos sino las decenas de choferes que todos los días, desde las 6:00 am hasta las 23:00 horas causan molestias constantes. ¿Quién pone orden? ¿Quién los podrá hacer entrar en orden? ¿Ya porque dan un servicio deficiente y caro a la comunidad, ya por eso hay que aguantarlos?

Cuitláhuac García, el Ejecutivo que controla al Legislativo y que quiere controlar al Judicial, pero no puede controlar su habla

Cuitláhuac García no podía negar que la voz que se escucha en el audio es suya; aparte el lenguaje lo delata. El habla silvestre del gobernador trata de explicar dos procedimientos no con términos jurídicos, sino coloquiales, tratando de ser los menos claro posible, ocultando con eufemismos sus verdaderas razones: “Lo único que hay que arreglar ahí es la formalidad de quitarlo”; “son dos líneas, la modificación a la constitución”; “en enero vamos a observar que va a estar dispuesta esa modificación”; “quien determina si tienen razón los diputados o no es la sala del tribunal”; “tenemos que ser cautos, la verdad los diputados tienen que ser cautos”; aceleramos el procedimiento de la elección de magistrados para que existan mayores opiniones al interior del tribunal”. Por supuesto, si se trata de defender se dirá que el gobernador no dijo nada inapropiado; ello si se separan las oraciones y no se les da el debido contexto. Pero alguien con tres dedos de frente podrá advertir que la intención del gobernador es controlar a los magistrados del Poder Judicial para que decidan a modo, para tenerlos a sus órdenes, para que le cumplan sus caprichos. Pero el gobernador y sus lacayos del Congreso dicen que no hay nada malo, aunque acusan de traidor al que filtró el audio donde se escucha una conversación donde no hay nada malo; ¿quién los entiende?

¿Cuáles son las pruebas de Reyes Peralta?; una de ella es lo que dijo un tipo que le dijo a otro que escuchó de otro sobre torturar con música de Maluma a Gilberto “N”

Si el Congreso avala el juicio político en contra de Jorge Winckler con las pruebas que aporta Jorge Reyes Peralta no sólo quedará evidenciada su incapacidad y su parcialidad, sino que además quedará en ridículo. Reyes Peralta es un engaña bobos, el mismo sabe que no puede, con sus pruebas quitar al fiscal Winckler. En su querella de juicio político, el que se dice presidente de una de las tantas Barras de Abogados, acusa de tortura a Jorge Winckler, tortura en contra de su cliente, un funcionario duartista al que le pusieron música de Maluma; así como lo lee, la tortura de la que se queja es que le pusieron música de Maluma. Y la prueba que presenta es lo que dijo un tipo que le comentó otro tipo que escuchó de otro tipo que por órdenes de Luis Eduardo Coronel le pusieran música de Maluma a Gilberto “N” con el finde torturarlo. La otra acusación es la desaparición forzada y para ello presentaron al “desaparecido”. ¿Y si el desaparecido se presentó, como es que acusa desaparición forzada? Todo esto más bien parece un juicio de “La tremenda corte”, donde Reyes Peralta no sería Tres Patines, sino Nananina. Como bien dijo el gobernador en el audio que se filtró, y donde confabula en contra del fiscal, el Congreso no puede inhabilitar, es un Tribunal el que lo tiene que hacer y ningún juez que respete su investidura podría aceptar esas absurdas pruebas.

Armando Ortiz

aortiz52@hotmail.com

 

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