Apenas empezando la gestión del actual gobierno y policías estatales meten a la Entidad en un lío con Estados Unidos, al haber detenido a una familia de norteamericanos de origen mexicano que visitaban Actopan, a quienes atribuyeron graves delitos como haber disparado contra las fuerzas del orden, y ser portadores de armas prohibidas para los particulares.

La versión de los ciudadanos extranjeros es que fueron acometidos en una casa, despojados de sus objetos de valor, incluidos vehículos y documentos. Los policías aseguran que la intercepción ocurrió en carretera y que los posteriormente sometidos la emprendieron a balazos contra los uniformados.

La PGR, ante quien fueron consignados los supuestos agresores, los liberó al no encontrarles delitos y al contrario, detectar violación a sus derechos humanos.

Fundamentalmente, pruebas periciales arrojaron negativo el resultado respecto del manejo de arma de fuego por parte de los indiciados y ni siquiera había huellas de ellos en las armas.

Con intervención de la Embajada Americana y de la Comisión de Derechos Humanos, los agraviados ratificarán sus denuncias sobre estos hechos, donde parece estar claro el abuso policiaco.

Esta es una de la primeras pruebas de fuego para el nuevo mando, que tendrá que demostrar de qué está hecho en relación con las presuntas conductas delictuosas e indignas de la policía.

¿Hasta dónde podría llegar el conflicto? Por lo menos a que el Departamento de Estado recomiende a sus turistas no visitar el territorio veracruzano.