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AL PIE DE LA LETRA
Raymundo Jiménez

A mediados de la semana antepasada fue visto en los pasillos del Palacio de Gobierno el empresario alvaradeño Gerardo Adrián Cano García, esposo de Pamela López Giorgana, hija de Martín Jesús López Obrador, hermano menor del Presidente de la República.

Presuntamente, del palacio de la avenida Enríquez, Cano García se habría trasladado al edificio de la Fiscalía General del Estado (FGE), en el Arco Sur, donde despacha todavía su primo Jorge Winckler Ortiz, quien hace un par de años, junto con AMLO, habría sido uno de los padrinos de su boda con Pamela López, una veinteañera que administra un restaurante de comida típica veracruzana en el puerto de Alvarado, municipio por el que el pariente del fiscal quiso ser candidato de MORENA a la alcaldía en 2017.

La presencia de Cano García, quien habría sido recibido en audiencia por el gobernador Cuitláhuac García, ha generado obviamente todo tipo de especulaciones dado su estrecho parentesco con Winckler Ortiz, quien no se quiere ir de la FGE, cargo al que llegó en diciembre de 2016 impuesto por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares para un periodo que constitucionalmente vence hasta el año 2025.

Contra viento y marea, el abogado yunista está intentando sostenerse en la Fiscalía. Ya lo hizo a través de la vía jurídica, interponiendo un par de amparos federales en contra de la reforma constitucional recién aprobada por la LXV Legislatura local y avalada hasta la semana anterior por 147 de los 212 ayuntamientos de la entidad, la mayoría del PAN y PRD que eran supuestamente aliados del yunismo, la cual faculta al Congreso del estado para que a partir de ahora pueda remover al titular del mencionado órgano autónomo.

Otra intentona ha sido la estridente estrategia política-mediática que tampoco le ha dado resultados, pues contrario a la táctica del magistrado Edel Álvarez Peña, a quien también se pretendería destituir de la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Winckler Ortiz ha arremetido en contra del gobernador García Jiménez, lo que ha propiciado un contra-ataque avasallante desde Palacio de Gobierno.

Sin embargo, si en realidad el fiscal yunista estuviera jugando su última carta apostándole a la influencia de la familia presidencial para sostenerse en la FGE, francamente se ve muy difícil que pueda salirse con la suya. Y es que en Alvarado, quienes conocen a su primo Gerardo Cano, dicen que es el peor abogado del diablo, ya que recuerdan que pese a ser el yerno consentido del hermano menor de AMLO, en 2017 no pudo ser candidato de MORENA a esa alcaldía porteña porque tuvo el rechazo unánime de las bases lopezobradoristas, y que luego, al ser desplazado de la candidatura municipal por Rafael Ernesto Almeida Ainslie, le jugó las contras apoyando al abanderado del PVEM, Bogar Ruiz Rosas, quien en pago a su traición, en enero de 2018, lo quiso nombrar secretario del Ayuntamiento pero se topó con el veto unánime de los ediles de la Comuna, incluyendo al regidor morenista José Refugio Velázquez Barrón, por lo que tuvieron que reincorporar a Alberto Cobos Márquez, quien en la administración anterior había desempeñado el mismo cargo con el ex alcalde Octavio Ruiz Barroso, un ex priista que en 2013 había sido postulado por el PRD y quien en 2015 regresó al PRI inconforme porque el partido del sol azteca pretendía aliarse en 2016 con el PAN para nominar a la gubernatura a Miguel Ángel Yunes Linares.

Posteriormente, en febrero del año pasado, Ruiz Rosas trató de colocar al primo de Winckler en la Oficialía Mayor del Registro Civil, pero también se lo rebotaron.