El presidente López Obrador no se habrá ido de Veracruz con buen sabor de boca después de su visita a Minatitlán y a Córdoba que son en la entidad botón de muestra de cuanto aflige la inseguridad a la población veracruzana. La actitud de los asistentes al mitin de Minatitlán le servirá para dar otra lectura respecto a su definición de “pueblo”, es decir, de la diferencia entre el pueblo que lo apapacha y el pueblo que reclama obras, acciones que alivien su convivencia cotidiana. Veracruz es un mosaico cultural y étnico, luego entonces las reacciones de su gente difieren por regiones, tranquilos unos, veleidosos otros, pero es una actitud movida por la misma preocupación: la inseguridad, la violencia, la pobreza, el desempleo etc. A su vez, en el gobierno estatal empezarán a comprender el verdadero rostro del reto que enfrentan.